El encanto de las antiguas chuches

Está claro que los tiempos cambian. Está claro que hay que avanzar con los tiempos.
Pero eso no hace necesario que los nuevos tiempos sean mejores que un tiempo en que la vida era más sencilla, un tiempo en el que sabías que en el bar o supermercado más cercano tendrían los snacks que te hacían feliz, un tiempo en que Oliver corría porque se suponía que tenía que correr y Benji paraba porque tenía que parar.

Antes de empezar, tengo que confesaros que yo siempre he sido un simplista de narices y para mi, todo lo que se vende en bolsa en el lineal de snacks de un súper está catalogado bajo la amplia gama de “Patatas Fritas”.

Me da igual si son snacks de patata, de maíz o de plástico duro.

Lays, Doritos, Fritos, Bocabits y variedades afines son automáticamente asimiladas como patatas fritas sin importar su procedencia. Sé que los Doritos no tiene ni un gramo de patata en su ADN y qué el único contacto con dicho tubérculo es por la compañía en el camión de reparto de Matutano.
Aclarado esto, puedo proceder y cagarme en la globalización.

Ojo, no soy un antisistema, no soy un “antiglobalización” de los que se atan a un árbol con un cartel que pone “La Naturaleza es mi Madre”.
En primer lugar porque no tengo ni idea de hacer nudos y en segundo lugar porque tengo una falta total de principios en cuanto a la distribución de las chocolatinas al rededor del ancho mundo se refiere.

Pero hay que decir que la globalización hizo desaparecer uno de nuestro más preciados elementos y nos hizo pensar que ya no existían. Mató nuestras esperanzas y nos hizo aceptar una realidad encubierta que acabaría con nuestra inocencia infantil y nos convertiría en los cínicos sin escrúpulos que somos hoy en día.

El elemento al que me refiero son los Drakis. Snack de patata o de maíz o de cualquier otra cosa de origen vegetal y machacada para nuestro placer personal que merecía el cielo por a) su bolsa roja molona, b) su sabor indefinido y c) el intento de imitar la dentadura de Drácula.

Hay mucha leyenda urbana al respecto, pero un snack que intenta similar la ortodoncia de Drácula merece más que el triste final de Drakis. ¿O no era su final?
Como la mayoría de grandes snacks (o patatas fritas como las llamo yo) de aquélla época eran de Matutano (en México, Sabritas). Por aquél entonces ya tenían el mismo logo a nivel global, pero después llegó Lay’s y se apoderó de la marca, de los nombres, los logos y las mujeres de gran parte de los directivos de nuestras snacks favoritos.

Con ese movimiento globalizador, todas las patatas que valían la pena quedaron bajo el paraguas de Lays, aunque Ruffles, Fritos, Doritos y Cheetos mantenían sus identidades para que no pareciera que nos estaban timando.
Poco después aparecieron los Cheetos hermanos de los Drakis. La pandilla fantasma, donde las formas, las texturas y los sabores eran diferentes. Fantasmas y murciélagos en una bolsa lila se unían a la fiesta pero traían, sin saberlo, el final de los Drakis para el público español, cosa que trajo manifestaciones en toda España, con movimientos universitarios quemando sucursales bancarias, comandos sindicales montando barricadas en las principales autopistas nacionales, y funcionarios continuando sin trabajar en la mayoría de capitales de provincia del país.

Por eso, hoy, aprovechando este mes del terror y el hecho que encontré Drakis en Grecia este verano, voy a comentar cuatro snacks temáticos del horror, el miedo y las patatas ectoplasmáticas. Sé que no son productos estacionales y que están ahí todo el año, pero sólo en fechas como esta uno puede comentar patatas con forma de fantasma y salirse con la suya sin tener el sentimiento de que hablan de él a sus espaldas, por la calle, a todas horas, sin piedad.

Pandilla Fantasmas, Drakoulina (Drakis), Monster Munch y Boo, cuatro snacks de patata o maíz que hacen de su trato diario con el terror su forma de propagación alimenticia trepando por el subconsciente de los glotones como yo que no puede quitarle el ojo a nada que parezca remotamente comestible.

PANDILLA FANTASMA

La Pandilla Fantasma es la segunda versión de Drakis. Se nos vendió como un hermano pequeño que venía a hacer la familia algo más numerosa pero poco a poco fue ganando terreno y lanzando al olvido a los verdaderos Drakis.

Sinceramente, creo que estos son los mejores Cheetos que han existido. A mi los Cheetos que se deshacen en la boca me dan un poco de grima.
Cierto es que los Drakis originales también poseían ese “efecto ganchito” que yo encuentro tan desagradable, pero era un efecto ganchito con forma de colmillos, así que nunca se lo eché en cara a ninguna bolsa de los Drakis originales.

Su sabor es de queso, pero el extracto de pimentón deja un regusto que los hace más buenos de lo que mi memoria atrofiada recordaba. Además, tienen una textura entre una patata frita normal y los Boca Bits.

Su composición también es algo rara.
Compuesto en su mayoría por patata, estos Drakis descafeinados también están hechos con harinas de arroz y maíz, así que podemos considerarlos un snack híbrido.

Lo mejor de todo es que los Drakis Pandilla Fantasma tenían una definición impresionante en cuanto a forma. Nunca he visto unas patatas con una forma tan bien hecha. Si me dijeran que están hechas a mano me lo creería sin dudar ni un momento.

2 tipos de fantasma y un murciélago es más de lo que yo le puedo pedir a nada, aún menos a una bolsa de patatas, así que me tengo que sacar el sombrero ante la pandilla.
Lástima que la bolsa sea algo cutre…lo demás es tremendo.

Además tienen esa cualidad ibérica de traducir las cosas al portugués para aprovechar las bolsas, y nos deja con este mensaje.
Seamos honestos, algo que pueda producirte un sentimiento que se llama “ARREPIAR” es imposible que también de miedo.
Si alguien me dice, “vamos a ver una peli de arrepiar“, acto seguido me caigo al suelo envuelto a carcajadas que no comparto, sino dirijo en contra.

MONSTER MUNCH

La opción al miedo de Lorenz.
Esta empresa alemana se enorgullece estar en el top 5 de mi ránking personal de empresas de pretzels. Sus galletas y palitos salados no consiguen pasar media hora en mi despensa y ni siquiera las galletitas de pececitos los superan.

No obstante, la apuesta por un snack divertido con un toque de miedo no acaba de encajar en la deficiente imaginación alemana. He visto sillas con mejores ideas.

Y es que llamarlos “monster” cuando no son más que fantasmas, es un error.
Pero hacer esos fantasmas con una cara de felicidad suprema, como si Casper hubiera perdido su virginidad con Christina Ricci, llega al punto del “mal-rollito-que-te-cagas-by-the-leg-down”.

Lo peor, a parte de los fantasmas de la Asociación del Bienestar de los Niños del Mundo, es el sabor.
Recuerdan de manera obscena a los ganchitos y patatas de churrería. Pero de churrería mala. De esas en las que el aceite ha dejado de ser aceite y a pasado a ser el lago que hay en frente de Moria.
Tú sabes que hay un Kracken ahí dentro, pero no tienes cojones a lanzar una piedra, no sea que se despierte o te pegue una paliza el churrero.

Esta porquería andante está hecha en su mayoría de puré de patata, almidón de maíz y harina de trigo.
Si podéis huir, hacedlo rápido y sin mirar atrás.

A Monster Munch le queda muncho para ser un buen snack.

BOOO!!

A primera vista, las patatas de Día son del tipo que te gustaría tener lejos, a poder ser encerradas en una jaula bajo tierra.
Pocas cosas han salido del Día que se puedan considerar decentes, y la capacidad de esta cadena para escoger el personal más estúpido de la faz del planeta después de un gran sector de la sociedad francesa, no hace más que confirmar que Día es para eso, para ir un día y poco más.

Pero a decir verdad, un snack que se llama Booo!! ya me pone de su lado enseguida. Si tiene murciélagos y un fantasma con cara de vicioso en la bolsa, entonces se convierte en una compra obligatoria.

La sorpresa viene cuando abres la bolsa y un olor intenso a salsa barbacoa deja en paños menores a tus fosas nasales.

Los fantasmas en sí están hechos de patata deshidratada y recuerdan espectacularmente a las Pringles.
Su sabor es más adictivo que bueno, pero seguramente no podrás dejar la bolsa a medias.
Consta de 6 (exactamente 6) E’s diferentes y la bolsa está traducida al español y el griego. ¿Qué puedo pedir más?

Pues supongo que la pinta de los fantasmas.
Miradlos. Te están diciendo de todo. De hecho está claro que se están cagando en toda tu ascendencia hasta la tercera generación.
Estos fantasmas no se conformarían con asustarte. Estos son el tipo de fantasmas que te además de clavarían una navaja en el cuello y te robarían la cartera.

Para mi, los mejores de todo el grupo. Tanto por el sabor, la textura y ante todo la sorpresa de que fueran comestibles después de todo.

DRAKIS!!!!!!!!!

Sí, amigos, sí!!!!
Los Drakis no se extinguieron, tal y como nos intentaron hacer creer la gente de Lay’s/Matutano.

Tan sólo se cambiaron el nombre y se fugaron a Grecia.
Allí se hacer pasar por Dracoulinia (pronuncia draculiña, como si fuera un jugador más de la selección brasileña), y su sabor es de queso y tomate.

Sin duda son los Drakis que todos aprendimos a amar durante nuestras épocas tiernas.
Esa forma es inconfundible. Esa textura a Cheetos que mancha un horror y se deshace con cuatro lametones.

Están hechos básicamente de maíz, así que las leyes internacionales me prohíben catalogarlos como “patatas”, aunque tengo por norma personal pasarme por el forro de mis tegumentos pro creativos todas las leyes internacionales posibles.

La foto de Chester con el snack simulando unos colmillos y vestido de drácula es probablemente lo mejor.
La bolsa entera es una obra de arte que deja en ridículo la versión española.

Tengo que confesar, que conforme han pasado los años, los Drakis ya no me gustan como me gustaban antes. Sobre todo el hecho de que se deshagan en la boca como un vulgar ganchito hace que pierdan muchos puntos, pero tengo claro que eso es culpa mía, y no de estos maravillosos snacks que todos creíamos perdidos y que simplemente están de parranda por Grecia.
Ahora que sabemos que siguen a la venta, ya podemos pasar página a una de las injusticias más grandes de los últimos diez años.

Gancheeto o no, los Drakis NO HAN MUERTO!!!!

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