Escritores y sus curiosidades

Lewis Carroll 
 
– Lewis venía de una familia de la alta sociedad. La mayoría de sus antepasados gozaron de puestos muy respetables en esa época, como por ejemplo comandando el ejército (uno de sus abuelos fue un capitán, muerto en combate) o formando parte de la Iglesia (su bisabuelo fue obispo). Mismamente, su padre fue párroco rural y llegó a ser el principal sacerdote de varias localidades. 

– Como ocurre con muchos otros grandes escritores, Lewis fue un apasionado de la lectura desde que era muy pequeño. Gracias a la extensa colección de títulos que poseía su familia, pudo desarrollar su capacidad intelectual desde muy joven, llegando a leer con sólo 7 años obras extensas y grandes clásicos, como “El progreso del peregrino”. 

– Una leyenda sobre el Carroll dice que de pequeño fue obligado a escribir con la mano derecha, a pesar de que él era zurdo de nacimiento. Esta historia no está confirmada, pero sí que se sospecha que fuera obligado a renunciar a su zurdera. Pero ese no fue el único problema que tuvo en su infancia. Se sabe (ahora sí con seguridad) que sufrió tartamudeos, los cuales le durarían toda la vida, y que padeció de sordera en el oído derecho. 

– En los estudios, no se decantó por la literatura, sino por las matemáticas. Lo cierto es que era un joven bastante vago, y sus profesores siempre se quejaban de que se distraía mucho (llegó a perder una beca por culpa de esta pereza innata). Sin embargo, era maravilloso y tenía grandes habilidades como matemático. De hecho, acabó dando clases como profesor de matemáticas durante 26 años (trabajo que conbinaría con el de diácono). Sus profesor decían de su talento: 

“No he conocido a un chico más prometedor desde que estoy en Rugby [Una escuela privada]” 

– A pesar de que las matemáticas se convirtieron en su trabajo (además de profesor, llegó a publicar libros matemáticos y se interesó mucho por la geometría y las paradojas), Lewis desarrolló muchas más aficiones. Entre ellas, estaba la fotografía. Con 24 años empezó a hacer fotos buscando en ellas la belleza, ya que para él representaba la perfección física, moral y estética. En especial, se aficionó a fotografiar niñas pequeñas, las cuales componen la mayor parte de su colección. Para cuando dejó la fotografía, se cree que había hecho un total de 3000 fotos. Podéis ver una estupenda colección de fotos de Lewis en aquí. 

– Pero, si por algo le estamos dedicando esta entrada a Carroll, es por su aportación a la literatura. Y es que escribir fue su otra gran pasión. Al principio, cuando comenzó a escribir, su obra no fue muy reconocida. Escribía poemas y cuentos humorísticos, pero ninguno alcanzó el éxito. De hecho, el propio Carroll fue muy crítico con su obra y dijo: 

“No creo haber escrito todavía nada digno de una verdadera publicación, pero no desespero de hacerlo algún día” 

– Una de las anécdotas más importantes de este personaje es que en realidad no se llamaba “Lewis Carroll”. Ese nombre fue sólo un pseudónimo para publicar su primera obra literaria (“Solitude”. En realidad, él se llamaba Charles Lutwidge Dodgson. Para crear el pseudónimo, tomó su nombre y primer apellido, “Charles Lutwidge”, y lo transformó al latín, dando como resultado “Ludovicus Carolus”. De nuevo, tomó el nombre latino y lo adaptó otra vez al inglés, dando como resultado el Lewis Carroll que todos conocemos. 

– El origen de su mejor obra, Alicia en el país de las maravillas, fue algo bastante espontáneo. Por aquella época, Lewis se hizo muy amigo de las tres hijas de un colega suyo. Las llevaba de picnic, se montaban en balsas… Cierto día, mientras estaban navegando por el Támesis, Lewis improvisó una historia para entretener a las niñas. A ellas les gustó tanto, que le pidieron una copia escrita para poder volverla a oír. Tras una noche de escritura continua, les regaló lo que él titularía como “Las aventuras subterráneas de Alicia”. La obra tuvo tanto éxito entre los que la leyeron, que unos meses más tarde Lewis la adaptó y remodeló para publicarla oficialmente, creando el libro conocido como “Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas”, su primer gran éxito comercial. Las tres chicas que incentivaron esta creación relataron así la historia: 

“Muchos de los cuentos del Sr. Dodgson nos fueron contados en nuestras excursiones por el río, cerca de Oxford. Me parece que el principio de “Alicia” nos fue relatado en una tarde de verano en la que el sol era tan ardiente, que habíamos desembarcado en unas praderas situadas corriente abajo del río y habíamos abandonado el bote para refugiarnos a la sombra de un almiar recientemente formado. Allí, las tres repetimos nuestra vieja solicitud: cuentenos una historia, y así comenzó su relato, siempre delicioso. Algunas veces para mortificarnos o porque realmente estaba cansado, el Sr. Dodgson se detenía repentinamente diciéndonos: esto es todo, hasta la próxima vez; ¡ah, pero ésta es la próxima vez!, exclamábamos las tres al mismo tiempo, y después de varias tentativas para persuadirlo, la narración se reanudaba nuevamente” 

– Lewis también fue todo un experto en fabricar inventos y pequeños mecanismos. Por ejemplo, una de las mayores incomodidades de Lewis era tener que levantarse a media noche para escribir las ideas que le vinieran en la cama. Para evitar perder ideas y tener que encender velas y romper su sueño al mismo tiempo, creó una especie de plantilla con un alfabeto. De esta forma, podía escribir en la oscuridad y dentro de su propia cama, logrando así captar sus ideas y seguir durmiendo después. Se mostró muy orgulloso de este invento y muchos otros más que creó (un dispositivo para ajustar los márgenes en una máquina de escribir, un dispositivo para ayudar a los inválidos a leer en la cama…), llegando a hablar en numerosas revistas de ellos. 

– También inventó muchos juegos basados en el lenguaje. Por ejemplo, trabajó en una versión simplificada de lo que hoy conocemos como Scrabble. También se le atribuye la creación de un juego llamado “Escalera de palabras”, el cual consiste en tomar una palabra existente e ir cambiando sus letras una a una para formar otra palabra existente. Una demostración de este último juego sería así: Casa–>Cosa–>Coso–>Cojo–>Rojo. El único objetivo es que la primera palabra y la última sean reales, las intermedias pueden ser inventadas. 

– Según iba envejeciendo, la vida de Lewis Carroll fue cada vez menos famosa. En primer lugar, se cree que autodestruyó gran parte de su obra fotográfica, ya que muchos le acusaron de tener tendencias pedófilas. Muchos de los retratos de niñas que hizo fueron destruidas por él mismo y, de las 3000 fotografías que tomó, a día de hoy apenas tenemos menos de 1000. Aún así, sigue siendo recordado como uno de los mayores fotógrafos de su época. 

– Una de sus mayores problemas fue que le diagnosticaron epilepsia, una enfermedad crónica que, en esa época, se veía bastante mal y se trataba con cierto rechazo a los que la poseían. En realidad, no se llegó a saber si era crónica, a pesar de que su médico lo dijera. Según se cree, solamente sufrió dos ataques, no se ha encontrado ningún registró más. 

– Finalmente, Lewis moriría con 65-66 años a causa de una neumonía en casa de sus hermanas. Los últimos años de su vida habían sido de escaso movimiento creativo y solía mantenerse del dinero que habían generado sus anteriores obras. Su última novela, Silvia y Bruno, fue de escaso éxito en su época y no le otorgó demasiados beneficios. 


Sir Arthur Conan Doyle 
 
– Arthur no tenía intención de convertirse en escritor profesional en un primer momento. Como prueba de ello, él estudió medicina en la universidad de Edimburgo. Sin embargo, entre los estudios y los trabajos que iba haciendo para pagarlos, el joven Arthur empezó a escribir pequeños relatos como descanso. Enseguida debió darse cuenta de su potencial como escritor, ya que antes de cumplir los 20 años una revista llamada “Chambers’s Edinburgh Journal” le había publicado uno de sus relatos. 

– En cierta ocasión, tras haber finalizado sus estudios de medicina, empezó a trabajar como médico naval en el buque SS Mayumba. La labor literaria empezaba a flaquear y parecía que, al menos por el momento, Arthur no estaba dispuesto a crear los grandes éxitos a los que estaba destinado a hacer en un futuro. 

– Si alguna vez oís hablar de una enfermedad llamada “Tabes dorsal”, acordaos de este escritor. Y es que su tesis doctoral trató precisamente sobre ese tema, un estudio detallado sobre la enfermedad con el que finalmente consiguió el título de doctor en 1885. 

– Una vez, empezó a ejercer el oficio de médico como colaborador de un colega suyo. Sin embargo, las relaciones entre ambos nunca fueron muy buenas y pronto empezaron a surgir malentendidos y discusiones. Harto de esa incómoda situación, Arthur optó por la opción más radical: Se mudó de ciudad y empezó su propia clínica en solitario con sólo 10 libras encima. ¿Qué tal le fue con esa nueva aventura? Fatal. Muy poca gente iba a su clínica, pasaba horas enteras sin un solo cliente. Sin embargo, esa falta de trabajo fue la que le invitó a escribir historias mientras esperaba a que viniera alguien. Durante los largos ratos muertos que pasaba en el trabajo, finalizó su primera gran obra, “Estudio en escarlata”, que traía al mundo la primera aparición del gran Sherlock Holmes. 

Una de las curiosidades menos conocidas sobre Arthur es que fue un gran aficionado al deporte. Fue portero de fútbol en un equipo amateur llamado Portsmouth Association Football Club; también fue un gran jugador de cricket, llegando a jugar diez partidos profesionales en el Marylebone Cricket Club; de vez en cuando jugaba a los bolos, aunque no tenía mucha experiencia en ellos; también fue un buen jugador de golf, llegando a ser capitán del club Crowborough Beacon Golf Club. Y junto con todo ello, llegó a practicar incluso el boxeo. Entre sus hechos más importantes, fue uno de los primeros introductores del esquí en el Reino Unido. Sin duda, amaba el deporte, y por los resultados que obtuvo no se le debía dar muy mal esa afición. 

– Entre las distintas inspiraciones que Arthur tuvo para crear la personalidad de Sherlock, se cree que el principal personaje en el que está basado fue uno de sus profesores universitarios, Joseph Bell. Al parecer, tenía una personalidad muy analítica y gozaba de una gran inteligencia. De hecho, el propio Arthur Conan Doyle le mandó una carta al profesor agradeciéndole la inspiración: 

“Sin duda, es a usted al que le debo el personaje de Sherlock Holmes (…) Alrededor de la deducción y observación que he oído que usted inculca he tratado de construir un hombre” 

– Arthur fue nombrado caballero del Imperio Británico (un honor reservado a las más grandes contribuciones al Reino Unido). Quizás penséis que fue debido a su carrera literaria, pero estáis equivocados. Resulta que en esa época el Reino Unido había participado en la “Guerra de los Bóers”, un conflicto por el que el país se llevó duras críticas por parte de casi todo el mundo. Entonces, Arthur publicó un panfleto llamado “La guerra en el sur de África: causas y desarrollo” en el que defendía y justificaba la participación de su país. Este texto apoyando a su país tuvo bastante éxito y fue traducido a muchos idiomas, causa por la cual ganó el título mencionado anteriormente. Además, también lo nombraron vice-teniente del condado de Surrey. 

– Una de las controversias más raras que vivió fue su actividad como espiritista. Muchos de sus familiares habían muerto en un período de tiempo bastante corto, por lo que entró en una gran depresión y empezó a sentirse atraído por el espiritismo, llegando incluso a unirse a la “Unión Nacional de Espiritualistas”. Entre sus casos más sonados, defendió la veracidad de las hadas de Cottingley, que más tarde resultaron ser un fraude. No faltaba su participación en ningún ritual espiritista con sus compañeros. 

– Entre sus amistades, era un gran colega del famoso mago Harry Houdini. Al principio gozaron de una cálida amistad, pero pronto sus diferentes ideas los separaron: Arthur defendía fervientemente la existencia de hechos paranormales y magia, mientras que Houdini era completamente escéptico y luchaba contra todo ello. Cuando Houdini le dijo que todos sus trucos mágicos eran simplemente “trucos” que no tenían ninguna magia, Arthur no le creyó y empezó a mostrar argumentos en contra de él. Entre ellos empezaron a surgir malentendidos y las discusiones acabaron por separarlos. 

– Una de las tareas que siempre quiso realizar fue matar a Sherlock Holmes. El personaje que le había dado éxito nunca terminó de ser su favorito, ya que realmente él quería escribir novelas históricas. Cuando lo mató en una de sus novelas, miles de personas empezaron a vestir de luto y casi 20000 suscriptores al periódico en el que se publicaban las aventuras de Holmes anularon su suscripción apenados por la muerte de uno de sus héroes. Recibió también miles de cartas de sus más antiguos seguidores pidiendo que sus detectivescas aventuras volvieran a la vida. Parece que los gustos del público y de Arthur no eran los mismos. 

– Finalmente, murió a los 71 años de un ataque cardíaco. Las últimas palabras que dijo estaban dirigidas a su esposa: “Eres preciosa”. En el epitafio de su tumba figuraban las palabras: 

Temple de acero 
Rectitud de espada 
ARTHUR CONAN DOYLE 
Caballero 
Patriota, médico y hombre de letras 


Jack London 
 
– Debido a una situación familiar poco favorable (la relación de sus padres siempre fue un tanto misteriosa y el dinero tampoco abundaba en la familia), Jack London se auto-educó a sí mismo cuando era pequeño. Desde niño, pasaba horas en la biblioteca de su ciudad leyendo obras de grandes escritores. Cierto día, leyó un libro que marcaría su vida para siempre: Signa (novela de una escritora poco conocida llamada Ouida). Este libro narraba la historia de un joven campesino que, sin educación escolar, llegó a convertirse en un famoso compositor de ópera. Jack se siente identificado con él y aspira entonces a un sueño parecido: convertirse en un afamado escritor. 

– Jack London pasó por muchos duros trabajos cuando era joven. Por ejemplo, con sólo 17 años se embarcó en una goleta rumbo a Japón, luego trabajó en un molino de yute, y por último estuvo una temporada como trabajador en una central eléctrica del ferrocarril. Su carrera laboral fue bastante extensa. 

– Después de pasar por todos esos trabajos, Jack comenzó una nueva etapa… como vagabundo. Con dieciocho años, pasó treinta días completos en la penitenciaría de Erie County acusado de vagabundeo. Ese corto período de tiempo que pasó encerrado tuvo mucha repercusión en su vida, y más tarde criticaría duramente a esa penitenciaría y sus malos tratos. 

– Cansado de todas estas experiencias, empieza a escribir artículos para una revista educativa. Al mismo tiempo, sus sueños de entrar en la universidad de California se hicieron realidad, después de estudiar duramente para ello, Jack consiguió entrar en la universidad. Pero el pobre no tuvo suerte: Un año más tarde de entrar en ella, tuvo que abandonarla por problemas económicos. 

– Teniendo en cuenta su falta de dinero, el sueño universitario estaba demasiado lejos para él, nunca terminó sus estudios. Pero sus problemas no acaban ahí. Nada más salir de la universidad, se ve obligado a trabajar en una empresa enlatadora alrededor de 15 horas diarias. 

– A pesar de toda esta odisea laboral que se extiende por unos cuantos trabajos más, London no pierde nunca su esperanza de ser escritor. Prueba de ello es su amistad con el poeta George Sterling y que, con 26 años, tuviera ya una biblioteca personal formada por 15.000 volúmenes. 

– Una de las historias más curiosas en la vida de Jack London es su aventura, junto con su cuñado James Shepard, en la búsqueda de oro. En esa época, se estaba produciendo un período llamado “fiebre del oro”, en el que los trabajadores emigraban a zonas rurales en busca de yacimientos del preciado mineral. Lo más interesante de esta aventura es que Jack enfermó de escorbuto, una enfermedad relacionada con la falta de vitamina C. A London se le inflamó la cara, perdió cuatro dientes, sufrió graves dolores musculares y se le llenó de ampollas. Por suerte, fue salvado a tiempo por un sacerdote jesuita y recuperó su estado de salud. 

– Centrémonos ahora en la introducción de Jack en el mundo de la literatura. Como hemos dicho, su carrera laboral hasta que le llegó el momento de escribir fue algo difícil y complicado, pero cuando se puso a escribir de verdad, las cosas no parecieron mejorar. Cuando preparó su primera historia, To the Man On Trail, la revista que se la iba a publicar le ofreció un salario indignante… 5 dólares. Y, según se dice, se los pagó con retraso. 

– Uno de los mejores golpes de suerte que tuvo Jack es que, cuando estaba empezando su carrera literaria publicando sus relatos en revistas, la tecnología de impresión acababa de dar un salto enorme. Las revistas se vendían entonces a un coste muy bajo, y cualquiera tenía acceso a ellas. Los costes de producción para el escritor eran bajos, y enseguida se popularizaron entre cualquier tipo de publico. Este suceso fue de vital importancia para Jack, que por esos momentos solía publicar sus historias en ese tipo de revistas. 

– Como es de esperar, su carrera literaria, en cuanto estuvo establecida, fue todo un éxito. Por ejemplo, en sólo un año ganó aproximadamente 2.500 dólares (lo cual equivale actualmente a unos 75.000 dólares). 

– A lo largo de su carrera, en más de una ocasión fue demandado por plagio. Jack defendió que él nunca plagió una obra, sino que inspiraba sus libros en noticias de periódico y en otras historias que iba leyendo. Según decía, usaba numerosas historias como fuente, pero que nunca cometería un plagio. En cierta ocasión, un escritor llamado Egerton R. Young dijo que la famosa obra “La llamada de la jungla” era un plagio de un libro que él había escrito antes y que se llamaba “My Dogs in the Northland”. Jack, totalmente serio, dijo que la había usado como fuente, pero no la había copiado, así que para demostrarlo le envió una carta al autor agradeciéndole la inspiración y felicitándolo por su obra. 

– Otra característica curiosa de Jack era su forma de ver el matrimonio. Él siempre lo enfocaba desde un punto de vista científico, basándose en la teoría darwiniana de la evolución. Por ejemplo, sobre uno de sus ficticios personajes femeninos decía: 
“Una mujer de pechos soberbios, la madre perfecta, hecha primordialmente para reconocer el agarre de los labios de un hijo. Ya sabes, ese tipo de mujer. “Las madres de los hombres”, las llamo. Y por tanto tiempo existen esta clase de mujeres en la tierra, quizás debamos mantener por dicho tiempo la fe en la semilla de los hombres. (…) Esta era la mujer madre, la última, más grande y sagrada en la jerarquía de la vida” 

– Su mayor afición cuando ya era un escritor consagrado fue crear un rancho. Compró un rancho de 4 km² y desde ese día su único objetivo fue cuidarlo y extenderlo aún más. Con el tiempo, según su edad iba avanzando, se empezó a obsesionar demasiado con esta empresa e incluso los críticos dijeron que su calidad literaria iba empeorando, ya que su único objetivo parecía ganar dinero. El propio Jack dijo una vez: “Escribo un libro por la razón de añadir trescientas o cuatrocientas acres [1 or 2 km²] más a mi magnífico estado”. 

– Finalmente, el 22 de noviembre de 1916 muere. Pero la muerte de Jack también es una anécdota digna de mencionar porque, realmente, no se sabe con seguridad porqué murió. Muchas fuentes dijeron que era un suicidio, pero actualmente se toma como la teoría menos probable. Se cree que murió por uremia, pero también se tiene en cuenta que podría haber sido una sobredosis de morfina, ya que en esa época la estaba tomando para reducir el intenso dolor que venía sufriendo. Siempre quedará esa pizca de misterio en la vida de London. Sus restos fueron enterrados en una de las tumbas más humildes que se pueden tener: un simple pedrusco lleno de moho marca el trozo de tierra donde están enterrados su esposa y él. 


Charles Dickens 
 
– Muchos de los escritores sobre los que ya hemos hablado tuvieron una cómoda infancia, llena de lujos y sin preocupaciones económicas. En esta ocasión se da el caso contrario. El pequeño Dickens nació en una familia pobre, de clase media pero llena de deudas. Desde pequeño le privaron de una buena educación y hasta los nueve años no pudo entrar en una escuela. Como bien se describió él mismo posteriormente, era “un niño muy pequeño y no especialmente cuidado”. 

– Quizás el principal responsable de todo esto fue el padre de Charles, que derrochaba el dinero sin sentido. Constantemente le llegaban nuevas deudas que se acumulaban y que llevaban a la familia a empeñar todas las posesiones. Hasta tal punto llegó su padre que lo tuvieron que meter en la cárcel por falta de pagos. 

– A los doce años, el joven Charles Dickens ya se vio obligado a trabajar. De una forma casi esclava y cobrando apenas unos pocos peniques, consiguió un trabajo en una fábrica de betunes (para los curiosos: la fábrica se llamaba “Warren’s boot-blacking factory”. Esta etapa marcaría por completo la vida de Charles, sobre todo cuando su familia empezó a recuperarse económicamente: Para su asombro, sus padres decidieron que siguiera trabajando en la fábrica a pesar de que estaban gozando de una buena época. Esta traición por parte de sus padres nunca fue olvidada por el joven escritor. 

– Una de las grandes aficiones de este chico falto de educación fue la lectura. Era un apasionado de las novelas picarescas, como las de su escritor favorito Henry Fielding o Tobias Smollett. Entre sus lecturas, se encontraban obras maestras de la literatura, como Robinson Crusoe o Don Quijote de la Mancha. 

– Uno de los mayores desastres de su vida (y una de las mayores fortunas para los aficionados a la literatura) se produjo cuando se destrozó su carrera como actor de teatro. Realmente, ese fue uno de sus mayores sueños, le encantaba interpretar, sobre todo a Shakespeare. Pero, justamente el día que iba a hacer las pruebas para entrar en un teatro, enfermó gravemente de gripe. Sus sueños de ser actor se acabaron allí. 

– Entre las muchas curiosidades de su vida, destaca que muchas veces, sobre todo en sus inicios, escribió con el pseudónimo de Boz. ¿Y por qué lo hizo? Dickens trabajaba gustosamente en un periódico en el que hacía crónicas de lo que pasaba en el parlamento inglés, era un buen empleo para él. Pero, cierto día, un redactor le ofrece trabajar en su periódico para que hiciera crónicas de lo que pasaba en la vida cotidiana del ciudadano medio, querían que Dickens explicara a la verdadera sociedad de la época, querían que explicara a la clase media de la que él había salido. Dickens no se arriesgó a perder su trabajo como cronista del parlamento, pero igualmente deseaba ampliar su trabajo y hablar de la sociedad trabajadora. Como resultado, salió el curioso pseudónimo de Boz, con el que firmaba los artículos referentes a la sociedad londinense. De esas crónicas saldría su primer libro, una especie de recopilación de los apuntes de Boz. 

– Dickens siempre mostró una gran solidaridad y un gran afán por defender los derechos humanos. Denunció la pena de muerte, defendió la mala situación que vivían los pobres ingleses, y sobre todo se repugnó de la racista esclavitud que existía en los Estados Unidos de su época, quizás porque el trabajo al que eran sometidos los negros esclavos se parecía mucho al trabajo en la fábrica de betunes que tuvo en su infancia. Cabe destacar este punto, ya que tanto en sus novelas como en su vida siempre defendió a los más desfavorecidos, y sobre todo a los esclavos. Como periodista también hizo diversas campañas y críticas sobre la pobreza en Gran Bretaña. 

– Una de sus grandes aficiones eran los viajes. Cambió de vivienda muchísimas veces, e hizo todo tipo de viajes por el mundo. París, Estados Unidos, Italia, su Inglaterra natal… todo destino era un buen destino para él. 

– Las obras de Dickens fueron muy famosas, tuvo un éxito abrumador. Y, precisamente por ello, sus obras fueron ampliamente copiadas y en muchas ocasiones no se respetó al autor. Por ello, fue un gran defensor de los derechos de autor, los cuales todavía no se respetaban en su tiempo, falta que le ocasionó más de un contratiempo. 

– Cuando Dickens ya era un escritor de renombre y sus obras eran conocidas por el mundo entero, se encontró durante sus viajes en Francia con otro grande de la literatura, Alejandro Dumas. Pero, ¿sabéis quién más estaba allí? Julio Verne, discípulo de Dumas en esos momentos. Esos tres genios de la literatura se encontraron en París, donde mantuvieron una agradable amistad y seguramente intercambiaron todo tipo de ideas e inspiraciones literarias. 

– En una ocasión, mientras estaba haciendo un viaje en tren, sufrió un grave accidente. Un puente en construcción se destrozó cuando estaba pasando el tren y hasta siete vagones de primera clase cayeron al precipicio, formando numerosos heridos. Por suerte, el vagón de Dickens permaneció intacto y no sufrió ningún daño. El escritor se dedicó a atender y curar enfermos, una horrible visión que reflejaría en algunas de sus novelas. 

– Y finalmente, la vida de nuestro querido Charles llega a su fin el 9 de junio de 1870. Con 58 años, sufre una hemorragia cerebral y nos deja uno de los mejores escritores de su época. Antes de morir, hizo gala de su solidaridad y dejó claro que ninguna estatua debía construirse en su honor, no quería ningún homenaje de ese tipo. 


Agatha Christie 
 
– Desde pequeña ya tenía una gran imaginación. Siempre había desarrollado una gran creatividad, y a menudo jugaba con personajes inventados por ella misma. Sin embargo, no por ello toda su infancia fue feliz. Cuando todavía era pequeña, su padre muere y la familia se sume en una pequeña crisis. 

– De joven también viajó a Egipto, donde quedó fascinada por toda la cultura oriental, afición que más tarde mostraría en sus novelas (si queréis ejemplos, tenéis las pruebas en “Muerte en el Nilo”, “Cita con la muerte” o “Asesinato en Mesopotamia”, por citar algunos). 

– Pero, sin duda, una de las mayores influencias que tuvo en su infancia fue su trabajo como enfermera. En este trabajo aprendió todos los secretos de la toxicología, aprendió las dosis necesarias para los envenenamientos, conoció a fondo todos los venenos, estuvo en constante contacto con sus síntomas y consecuencias… En fin, Agatha Christie acabó por ser una experta en el mundo de los venenos. Y, por supuesto, estos conocimientos los aplicó muchísimas veces en sus novelas, en numerosos asesinatos. 

– Agatha enseguida empezó a conseguir éxitos. En sus primeras novelas presentaba a sus dos grandes detectives, Hércules Poirot y Miss Marple. Estos dos detectives empezaron a cosechar éxito poco a poco, Agatha iba ganando popularidad con cada libro publicado. 

– ¿Adivináis qué hizo cuando empezó a conseguir sus primeros ingresos? Nada más y nada menos que comprarse un coche. Y es que, según se dice, Agatha Christie era una apasionada de los coches, le encantaba conducir su propio automóvil. 

– Pero entre estas alocadas aventuras y pequeños progresos también se encuentran desgracias y depresiones. Por ejemplo, su amada madre murió, sumiéndola en una grave depresión. Y por si eso no fuera suficiente, en esa época su marido (al que le tenía mucho cariño) le dijo que estaba enamorado de otra mujer y que la dejaba. Grandes golpes en la vida de esta escritora, pero no por ello dejó que su obra empeorara. Agatha, con renovadas fuerzas, publicó un poco más tarde una de sus novelas más aclamadas, “El asesinato de Roger Ackroyd”, que disparó la fama que ya iba acumulando. 

“La tristeza es la cuna de inspiración de todo escritor” – Agatha Christie 

– Entre las “aventuras” personales que vivió Agatha, se encuentra una curiosa historia que revolucionó a todo el país. Como si de una novela suya se tratara, un día Agatha Christie desapareció completamente. Nadie conocía su paradero, la prensa echaba humo con los rumores, la gente se imaginaba lo peor. ¿Asesinada? ¿Secuestrada? ¿Se había escapado? Todo ello se estuvo barajando durante once días que duró esta escapada. Pero no, al final se encontraba… ¡En un balneario! Resulta que Agatha esta inscrita con un nombre falso. Pero no con cualquier nombre falso, sino con el nombre de la amante de su marido. Al parecer, la muerte de su madre y la infidelidad de su marido la llevaron a un grave ataque de nervios y de repente le entró una amnesia grave que la llevó a vivir esa extraña aventura. Ella aseguraba que no recordaba nada y, de hecho, tuvo que estar recuperándose en una clínica bastante tiempo. Las malas lenguas dijeron que sólo era un truco publicitario, pero lo cierto es que Agatha, consciente o inconsciente de su aventura, centró la atención de todo el país durante esos 11 fatídicos días. 

– Pero no acaban ahí las historias curiosas, hay otra también de gran interés. Un buen día, Agatha, cansada de escribir siempre sobre asesinatos, crímenes y detectives, decidió hacer algo completamente diferente y se puso a escribir novelas de amor. Bajo el pseudónimo de Mary Westmacott llegó a publicar 6 novelas románticas, completamente lejanas a su temática habitual. 

– Pero su obra también esta llena de curiosas anécdotas. El ejemplo más claro lo tenemos en su obra teatral “La ratonera”. ¿Y qué pasa con esa obra? Pues que lleva representándose ininterrumpidamente desde 1952. Hasta hoy no ha parado de representarse de forma continua, pasando a ser una de las obras teatrales de mayor éxito de la literatura universal. 

– Más curiosos datos sobre sus obras. En esta ocasión, os hablo de una característica que se presenta en todas sus obras policíacas. Y es que en sus novelas ella jugaba limpio, le daba toda la información necesaria al lector para resolver el crimen, le gustaba retar a sus seguidores. Antes de que el detective sacara la resolución, Agatha se aseguraba de que el lector ya tuviera los datos suficientes para resolverlo por él mismo, era muy escrupulosa en ese tema y siempre lo mantuvo así. 


Victor Hugo 
 
– Aunque la mayor parte de su infancia transcurre en París, Victor estuvo un tiempo aquí, en España, acompañando a su padre, que era general francés al mando de José Bonaparte. Pasaron cuatro años en España, donde Victor Hugo se enamora del paisaje español y se hace siervo del jefe de su padre, José Bonaparte. 

– La mayor pasión de Victor en su infancia era pintar. Lo hacía en cualquier momento, y conservaría su afición durante toda su vida. La afición de escribir le llegó fuertemente con 14 años, y decidió que ése iba a ser su verdadero trabajo y pasión. A esa edad dijo: 

“Seré Chateaubriand o nada” 

[Chateaubriand era un famoso escritor francés, fundador del romanticismo en Francia] 

– Con sólo 17 años, fundó su propia revista, “El Conservador literario”. Aunque teóricamente hacía la revista junto con sus hermanos, él era el único que escribía, pero lo hacía con nada menos que con 11 seudónimos diferentes. En ese periódico, Victor mostraba ya su pasión y arte para escribir. 

– A lo largo de su vida, tuvo muchas mujeres diferentes. La primera de ellas, Adèle Foucher, se casó con él cuando Victor tenía 20 años. Este matrimonio llegó a durar 11 años, pero al final se separaron porque ella le era infiel con un crítico enemigo del escritor. Más tarde tuvo un corto romance con una dama francesa de la alta sociedad, Flérida Rivoire, pero también acabaron por separarse. Pero quizás, la esposa con la que Victor estuvo más enamorado fue la actriz Juliette Drouet, quien interpretó algunas de sus obras en el teatro. 

– Con 28 años, un editor le encarga escribir una novela a toda prisa. Le promete una gran cantidad de dinero y su inmediata publicación, pero le exige rapidez, ya que necesita la novela en ese mismo año. Victor, que pensaba que en el trabajo lo más importante era la esperanza y el esfuerzo, se metió en su habitación y pasó mese escribiendo la novela. Al fin, con los pelos alborotados y delgado de no comer, presenta su creación: Nuestra Señora de París. 

– Una de las ideas que solía defender era la unificación del país. Pero no la unificación de Francia, sino de la unificación de ese gran país que era Europa. El visionario Victor pensaba que Europa podía unificarse, a pesar de la enemistad entre Francia y Alemania: 
“Una guerra entre países europeos sería una guerra civil” 

– Victor se codeaba con muchos de los grandes escritores de su tiempo. Entre otros, conoció a Oscar Wilde, Hans Christian Andersen, Alejandro Dumas y Julio Verne. 

– Organizó una resistencia contra Napoleón III, por lo que fue exiliado a Bruselas. Allí, Victor Hugo empieza a satirizar y a burlarse de la figura de Napoleón III, con obras como “Napoleón el pequeño”. Se convirtieron en grandes enemigos, y Julio Verne jura que no volverá a Francia hasta que cayera su enemigo (y lo cumplió). 

– En su exilio, creó grandes obras, entró en uno de sus mayores momentos de inspiración. Por ejemplo, en su exilio publica su mejor obra, Los Miserables. 

– Victor era muy estricto a la hora de trabajar. Para escribir, llegaba a levantarse a las 3 de la madrugada en verano y a las 5 en invierno, hasta el mediodía,y a veces lo hacía incluso de pie. Con tal nivel de trabajo, no es de extrañar que llegara a escribir 18.000 páginas sólo con sus novelas y que su obra en total cuente con casi cuarenta millones de caracteres escritos. 

– Finalmente, murió a causa de una neumonía. Antes de su muerte, dejó como legado 50.000 francos a los pobres. Antes de ser enterrado en el Panteón de París, su ataúd permaneció varios días bajo el Arco del Triunfo, donde se dice que fue visitado por unos tres millones de personas. 


H. P. Lovecraft 
 
– Desde pequeño, Lovecraft ya tenía tendencias diferentes a las de los demás chicos de su edad. Su madre, que no le dejaba jugar con sus amigos porque los consideraba de “menor categoría” o de “clase baja”, lo aislaba de los demás y le decía que era realmente feo y que nunca llegaría a nada. Con un ambiente tan depresivo y tan poco apoyo por parte de sus padres, empezó a ser normal que el pequeño Howard hiciera de los oscuros bosques y cuevas su parque de juegos. Allí, completamente solo, se dedicaba a dejar volar su imaginación, pensando en hadas y extraterrestres (elementos que luego plasmaría en sus novelas claro). Mientras que los demás niños jugaban a pelearse o a hacer deporte, él se dedicaba a hacer representaciones históricas o a leer. 

– Por supuesto, el joven Lovecraft amó siempre la literatura: A los dos años ya recitaba poesía, podía leer a los tres años y escribir a los 6. A los cinco años ya había leído una adaptación de la “Ilíada” y “Las mil y una noches”. Su género favorito era el policíaco, afición que lo llevaría a crear,a los trece años, una agencia de detectives llamada “Agencia de detectives de Providence” (Providence era su lugar de nacimiento). Sin embargo, ese juego enseguida le cansó y volvió a la literatura.

– Se dice que, cuando empezó a descubrir la mitología clásica de los romanos y lo griegos, construyó altares para dioses como Artemisa, Apolo y Saturno. Todo ello influido por estas obras que tanto le fascinaban. Gracias a ellos, Lovecraft obtuvo la inspiración para muchas de sus criaturas mitológicas. 

– Con sólo 16 años, tuvo en mente suicidarse, debido a la muerte de su abuelo, uno de los familiares con el que más contacto tenía. Lovecraft vivía como un ermitaño, viviendo sólo con su madre, y pensando en estudiar astronomía. Sin embargo, nunca consiguió ese objetivo, ya que, por desgracia para él (y por suerte para todos los aficionados a la lectura), se le daban muy mal las matemáticas. 

– A lo largo de toda su juventud iría adquiriendo los rasgos que mantendría el resto de su vida. Por ejemplo, se declaró ateo con sólo 5 años, influido por la literatura que iba leyendo; desarrolló un fuerte racismo (se cree que este aspecto se fortalecería cuando, mientras vivía en New York, no obtuvo trabajo mientras que unos inmigrantes sí lo hacían); tenía miedo al mar, lo odiaba, posiblemente debido a una intoxicación que sufrió con el pescado de pequeño (de hecho, si lo miramos bien, la mayoría de sus monstruos provienen del mar); odiaba la luz, de hecho durante la noche es cuando más actividad tenía, es cuando leía, escribía y paseaba; y desconfiaba del género humano, pese a ser pacifista, por lo que pensaba que la guerra era algo que debía acompañar a la humanidad hasta su fin (quizás como causante de su fin). 

– Incluso con 37 años, su personalidad y costumbres depresivas se acentuaron más aún. Le encantaba pasear de forma solitaria por la noche, visitando cementerios, como si de un fantasma se tratara. Amaba la soledad, su ambiente fantasmal y terrorífico. Durante ese período publicó algunas de sus obras más importantes, coincidiendo con una de sus épocas más emocionalmente tristes. 

– También empezó a sentir una extraña sensibilidad a las bajas temperaturas (aspecto que proviene seguramente de su carácter enfermizo). Le resultaba muy incómodo, casi inaguantable, estar en un lugar que tuviera menos de 20º. 

– Durante sus últimos años su carácter enfermizo aumentó, adquiriendo un problema de desnutrición grave. Lovecraft murió el 15 de marzo de 1937, debido a un cáncer intestinal. 
“No está muerto lo que puede yacer eternamente, 
y con extraños eones incluso la muerte puede morir” 

– Cabe destacar también, como curiosidad final, que Lovecraft nunca publicó un libro, siempre envió pequeños relatos a periódicos y revistas. Han sido necesarios casi treinta años después de su muerte para que se empezara a reconocer la obra de Lovecraft y se publicaran libros con sus obras. Esto fue posible gracias a un grupo de escritores a los que ayudó Howard, un grupo llamado “El círculo de Lovecraft”. Gracias a sus seguidores, sus obras han llegado hasta nuestros días. 


Mary shelley 
 
– Mary Shelley (Mary Wollstonecraft Godwin era su nombre de soltera) recibió una educación avanzada para una niña de su época. Aunque fuera una educación algo informal, su padre le instruyó en muchas materias. Mary estaba siempre en contacto con la biblioteca, además de que hablaba muy a menudo con un gran número de intelectuales que venían a visitar a la familia, entre los que se encontraban el escritor Samuel Taylor Coleridge y el vicepresidente estadounidense Aaron Burr. Además, tuvo una institutriz y una tutora, y leyó varios de los libros para niños de su padre sobre historia antigua de Roma y Grecia en su lengua original. Desde pequeña fue una chica muy inteligente y curiosa, con una forma de pensar libre y siempre dispuesta a seguir aprendiendo. Cuando tenía 15 años, su padre escribió sobre ella: 

“[Mary] es singularmente valiente, un tanto imperiosa, y de mente abierta. Sus ansias de conocimiento son enormes, y su perseverancia en todo lo que hace es casi invencible” 


– En esa misma época, su padre la envió a Escocia, para que viviera con la familia del radical William Baxter. El motivo de este viaje es desconocido (se cree que pueden ser motivos de salud, económicos, políticos…), pero lo cierto es que estos viajes fueron fundamentales para su vida. Entre otras cosas, Mary afirma haber obtenido la inspiración para su obra magna “Frankenstein o el Moderno Prometeo” en ese lugar: 

“Imaginé este libro allí. Fue bajo los árboles que rodean la casa, o en las desiertas laderas de las montañas cercanas, en donde tuvieron lugar mis primeras ideas genuinas y los primeros vuelos de mi imaginación” 



– Pero una consecuencia más importante aún de estos viajes a Escocia en la vida de Mary es que en ellos conocería a Percy Bysshe Shelley, su futuro esposo. Percy Shelley visitaba con frecuencia al padre de Mary por motivos económicos, con quien se acabó enfadando y peleando. Sin embargo, Mary y Percy se acabaron enamorando y empezaron a verse en secreto. Su padre, que no aprobaba esta relación, siempre se mostró reacio a que Mary se viera con Percy, por lo que los dos enamorados se escaparon secretamente a Francia y viajaron por toda Europa. 

– Al volver a Inglaterra, las cosas no hicieron sino empeorar. Mary resultó estar embarazada, pero tanto ella como Percy vivían una situación económica realmente penosa. Además, el padre de Mary, que se sentía decepcionado por la escapada de su hija, se negó a prestarles dinero. Mary tuvo a su hijo en malas condiciones, y éste acabó muriendo muy pronto, causándole una gran depresión. 

– A pesar de este bache en la vida de Mary, pronto se recuperaría con unas buenas noticias. El abuelo de Percy había muerto, dejando una herencia considerable para ellos y recuperando la economía de la pareja. Al mismo tiempo, Mary se vuelve a quedar embarazada y da a luz a un hijo sano llamado William. 

– El origen de Frankenstein: En cierta ocasión, la pareja pasó un verano con el poeta Lord Byron (escritor del que ya hablamos aquí). El clima del lugar donde estaban asentados era bastante malo, por lo que en ocasiones debían pasar varios días encerrados en casa. En uno de esos períodos de aislamiento, Lord Byron propuso que cada uno de ellos escribiera una historia de terror, como si fuera un concurso. Sin duda, la que más destacó fue Mary Shelley, con su novela Frankenstein o el Moderno Prometeo, que en un principio tenía pensado ser un relato corto. 

– Con el tiempo, los Shelley acabaron convirtiéndose en una familia “nómada” por así decirlo, ya que iban constantemente viajando por Europa, viviendo durante cortos períodos de tiempo en las casas de sus amigos escritores y filósofos. 

– Uno de los lugares que en los que más tiempo pasaron fue Italia, donde tenía más libertad que en Inglaterra para expresar sus polémicas ideas políticas (por ejemplo, Mary era muy feminista, y así lo demuestran varios libros y ensayos suyos). Allí, Mary vio cómo morían varios hijos suyos, pero también alcanzó un gran momentos de creatividad literaria. 

– Percy Shelley murió en un accidente de navegación, hundiendo a Mary en una nueva depresión (como habréis adivinado, era muy propensa a deprimirse, pero tampoco se puede decir que tuviera suerte). Sin embargo, la carrera literaria de Mary no paró de crecer, sino más bien todo lo contrario, al mismo tiempo que ella empezaba a tener más romances (aunque nunca volvió a casarse). 

– A la edad de 53 años, murió plagada de enfermedades una de las escritoras más importantes que ha dado la literatura. 

– Por último, cabe destacar que Frankenstein ha tapado en cierto modo el resto de la carrera literaria de Mary Shelley. Sin embargo, ella escribió una buena cantidad de novelas. Ahí va una selección: 

· Valperga o Vida y Aventuras de Castruccio, Príncipe de Lucca. 
· El último hombre. 
· The Fortunes of Perkin Warbeck, un romance. 
· Lodore. 
· Falkner. Una novela. 
· Mathilda. 


Lord Byron 
 
– Si hay algo que define e individualiza a Lord Byron es su carácter. Se ganó una reputación de ser original, controvertido y nada convencional. Se puede decir que Lord Byron amaba la belleza: tenía mucho estilo, era muy galante, tenía unos modales muy buenos… Otro aspecto de Byron es que siempre se ponía a favor de los débiles y marginados, y siempre consideró a la nobleza y a la alta sociedad como personas hipócritas. 

– Amaba a los animales y adoraba su compañía. Entre su repertorio de mascotas tuvo un zorro, monos, loros, gatos, un águila, un halcón, gallinas de Guinea, un cuervo, un tejón, gansos, una grulla egipcia, una garza y… un oso (el cual metió en una residencia en la que se prohibían los animales domésticos). Sin embargo, su preferido fue su perro terranova “Boatswain”, al cual amaba realmente. De hecho, cuando murió su perro, lo enterró y escribió en su tumba estos versos tan maravillosos: 
“Aquí reposan 
los restos de una criatura 
que fue bella sin vanidad 
fuerte sin insolencia, 
valiente sin ferocidad 
y tuvo todas las virtudes del hombre 
y ninguno de sus defectos.” 

O una frase que a mí me encanta y que también demuestra su amor por su mascota: 
“Cuanto más conozco a los hombres, más quiero a mi perro” 

– Lord Byron nació con una deformidad en el pie derecho. Era patihendido, es decir, sus dedos estaban metidos hacia dentro, lo cual le dificultaba muchas tareas. Su padre le dijo claramente que nunca llegaría a andar bien ni mucho menos a correr (se nota que su padre no tenía mucho tacto con los defectos y enfermedades…). Sin embargo, Lord Byron nunca se rindió y llegó a disimular su cojera, llegando incluso a correr. Cuando se hizo mayor, sus maneras y modales se combinaron con su cojera disimulada y le dieron una forma de andar única, muy propia y elegante. 

– Nunca sintió vergüenza por esta enfermedad, sino más bien todo lo contrario. Cuando la gente se reía de él y se burlaba de su pie, Lord Byron se enorgullecía de ello y respondía con clase: “Cuando un miembro se debilita siempre hay otro que lo compensa”. 

– Lord Byron tuvo de pequeño una relación muy curiosa de amor-odio con su madre. Su madre Catherin le llamaba cojo bribón o pequeño diablo, mientras él la llamaba vieja o la viuda. Sin embargo, a pesar de estos pequeños roces, Lord Byron diría posteriormente que amaba a su madre y que era la única que lo entendía. 

– Desde pequeño siempre tuvo un carácter muy enamoradizo (lo refleja en una variación de la frase que hemos comentado antes sobre su amor a los animales, en la que pasa a decir: “Cuanto más conozco a los hombres, menos los quiero; si pudiese decir otro tanto de las mujeres me iría mucho mejor” y guardó en su memoria mujeres como Mary Gray, Mary Duff, Margaret Parker… se enamoró de todas ellas antes de los 14 años. 


– Cuando entró en la universidad de Cambridge, se ganó el nombre de “buen chico” y “estudiante brillante”, pese a tener un estilo de vida muy despalfarrador y licencioso. Además, Lord Byron fue un magnífico deportista. Destacó en la esgrima y en el boxeo, llegando a ser todo un experto en ambos deportes. Durante esta época ya se veía su gran afición por la escritura, cuando empezaba a escribir poemas y versos sueltos. 

– Enseguida empezó a publicar grandes obras, aunque algunas suscitaran diversas opiniones o quejas. Ante las críticas, Lord Byron siempre respondía de forma combativa y publicando nuevas obras mejores. 

– Su carácter, sus obras y su odio hacia ciertos sectores de la sociedad hicieron que se le odiara generalmente. Este odio provocó que los rumores sobre su vida (algunos ciertos, otros falsos) se extendieran con gran rapidez y llegaran a todos lados. Los rumores sobre sus relaciones incestuosas con su hermanastra Augusta (con la que tuvo una hija, Medora), sus poemas antipatrióticos, su acusación de sodomía y las dudas sobre su cordura (éste último debe de ser falso, el problema es que era un poco “raro”, ya comentamos al principio del artículo su extraña personalidad) le atormentaron durante su estancia en Inglaterra. 

– Harto de rumores y de que se metieran en su vida sin ninguna consideración, Lord Byron abandonó Inglaterra para no volver nunca. Durante el resto de su vida se dedicó a realizar varios viajes y a vivir en diversos lugares con amigos o conocidos (por ejemplo, pasó una larga estancia con el matrimonio Shelley, Percy y Mary, autora de la novela “Frankestein”. Durante sus viajes, Lord Byron creó un periódico llamado The Liberal 

– En una ocasión sufrió un ataque epiléptico y enfermó gravemente. Los médicos le prescribieron unas sangrías, a lo que se negó rotundamente. Después de unos días de estar gravemente enfermo, accedió al tratamiento de los médicos, mientras los llamaba “¡¡Asesinos!!”. Tras tres sangrías y aproximadamente dos litros de sangre extraídos, murió tristemente. 


Julio Verne
 
– Cuando terminó sus estudios primarios, su padre (Pierre Verne) le regaló a él y a su hermano Paul un balandro de vela con el que planearon descender por el río Loira hasta el mar. Sin embargo, el joven Julio Verne decidió cancelar el viaje justo antes de partir. 

– Cuando sólo tenía 11 años, se escapó de casa para ser grumete en un barco mercante que viajaba a la India llamado Coralie, para poder comprar así un collar de perlas para su prima Caroline (de quien estaba enamorado). Para desgracia de Julio Verne, su padre consiguió alcanzar el barco a tiempo y bajó al chico. 

– Desde joven, era muy aficionado a leer y coleccionar artículos de ciencia, afición que le duraría toda la vida y que demostraría en sus novelas. 

– En su época de universitario (con unos 20 años), Julio Verne pasó mucha hambre y pobreza. Su padre, que quería que Julio fuera abogado, dejó de financiarlo, ya que el joven no quería estudiar esa carrera. Y los poco ahorros que Julio Verne tenía se los gastaba en libros, pasando largas horas en la biblioteca. 

– Por culpa del hambre que pasaba tuvo muchos problemas nerviosos (los cuales le causaban parálisis en la cara y graves tirones) e intestinales. En cierta ocasión le escribió una carta muy clara a su madre comentándole estos últimos problemas: 
“Es probable que estés enterada, mi querida madre, de que existe un hiato que separa a ambas posaderas y no es sino el remate del intestino. (…) Ahora bien, en mi caso el recto, presa de una impaciencia muy natural, tiene tendencia a salirse y, por consiguiente, a no retener tan herméticamente como sería deseable su gratísimo contenido. (…) graves inconvenientes para un joven cuya intención es alternar en sociedad y no en suciedad. Porque por decirlo de una vez, el culo no me cierra bien.” 

– Aunque se llevaba muy mal con su padre, consiguió que éste le diera 50.000 francos cuando se casó. Al mismo tiempo, al casarse, provocó el disgusto de su misógino (que rehuye el trato con mujeres y que las odia) grupo de amigos. 

– Julio Verne pensó que iba a encontrar estabilidad emocional al casarse, pero más bien sucedió todo lo contrario: Se desesperaba con su mujer y escapaba de sus deberes conyugales siempre que podía. En cierta ocasión, cuando estaban visitando a la hermana de su mujer, tomó un barco para ir a Escocia él solo, obligando a su mujer a volver a casa en solitario y sin saber nada de él. 

– En 1861 nace su único hijo, Michel Verne, el cual fue todo un rebelde. El propio Julio Verne lo llevó a un correccional y a un manicomio (pasó una buena temporada en ambos sitios), por lo que Michel desarrolló un gran odio hacia su padre. 

– Al igual que los personajes de sus novelas, a Julio Verne le encantaba viajar. En 1879 se compró un pequeño yate llamado “Saint Michel” y viajó por el Mediterráneo, Irlanda, Escocia, Noruega, Inglaterra, el Mar del Norte y el Báltico. 

– El día que se estrenaba en el teatro “La vuelta al mundo en 80 días”, Julio Verne insistió en revisar todo el decorado personalmente. Mientras estaba subido a uno de los elefantes (reales) en los que tenían que viajar Phileas Fogg y su amigo Passepartout, se cayó uno de los decorados, asustando así al animal, el cual salió del teatro con Julio Verne a cuestas y recorrió varias calles de la ciudad. 

– Un día, mientras Verne volvía a su casa, su sobrino Gastón, de 25 años, le disparó dos veces con un revólver sin razones claras. La primera bala falló, pero la segunda le hirió en la pierna izquierda, provocándole una cojera de la que no se recuperaría nunca. Por esta razón, Gastón pasó el resto de su vida en un manicomio. 

– En 1888 fue elegido concejal de la ciudad en la que vivía, Amiens, donde trabajó durante 15 años para mejorarla. 

– Su novela “París en el siglo XX” fue escrita en 1863 y trataba de una versión pesimista y trágica del futuro, pero nunca llegó a publicarla. En 1989 su bisnieto la descubrió y fue publicada en 1994. 

– Julio Verne fue capaz de anticipar muchos de los inventos que salieron a la luz en el siglo XX. Entre ellos se encuentran: 
·Armas de destrucción masiva. 
·Helicópteros. 
·Naves espaciales. 
·Grandes Trasatlánticos. 
·Internet. 
·Submarino. 


Edgar Allan Poe 
 
– Cuando era joven, realizó una travesía a nado de ocho kilómetros por el río James, de Richmond a contracorriente. Según parece, Edgar era un gran deportista (a imitación de su mayor héroe, Lord Byron). Cuando algunos compañeros de clase le dijeron que en realidad no había realizado tal viaje, buscó a testigos para que lo dejaran por escrito. 

– Su primer gran amor lo tuvo con 14 años y fue… la madre de un compañero de clase. Se llamaba Mrs. Stanard, era de una gran belleza y tenía unos 30 años. Para desgracia para Poe, murió al año siguiente. Se dice que a esta mujer le dedicó su poema “To Helen”. 

– Un día, se peleó con un compañero de clase que era mucho más fuerte que él. A sabiendas de ésto, el ingenioso Poe esperó a que su oponente se cansara y entonces le pegó una paliza. 

– Con 16 años, se matriculó en la Universidad de Virginia, donde empezó a jugar, a apostar y a beber. Sin embargo, a pesar de estas muestras de rebeldía, Poe se ganó la admiración de sus profesores al leer y traducir obras clásicas sin esfuerzo. 

– Cuando tenía 17 años, empezó a trabajar en diversos empleos ocasionales, como el de dependiente y periodista. Cuando empezó a trabajar, usó el pseudónimo de ‘Henri Le Rennet’. 

– Mintió para entrar en el ejército. Cuando tenía 18 años, quiso ser soldado, por lo que se alistó con el nombre de ‘Edgar A. Perry’ y afirmando tener 22 años. Durante esa época su sueldo era de cinco dólares al mes. 

– Durante la misma época en la que se alistaba en el ejército publicó su primer libro, “Tamerlán y otros poemas”. En el prólogo, afirmaba haber escrito todos los poemas antes de los 14 años. Pero eso no es todo: lo firmó de manera incógnita como “un bostoniano”. Se cree que esto último lo hizo para despistar a sus padres adoptivos, que no querían que se dedicase a la literatura. Se dice que sólo se imprimieron 50 copias de este libro, ya que todos los gastos corrían por parte de Edgar. 

– Se llevaba realmente mal con su padre adoptivo, John Allan. En una ocasión, Edgar le escribió una carta pidiéndole dinero que decía: “En nombre de Dios, ten piedad de mí y sálvame de la destrucción”. John Allan no le contestó, no le envió el dinero, y no le dejó nada de herencia cuando murió. 

– Uno de los primeros periódicos en los que escribió fue el Southern Literary Messenger. Sus poemas, críticas e historias tuvieron tanto éxito que el periódico pasó de tener una tirada de de 700 ejemplares a más de 5.000 gracias a Poe. 

– La causa de su muerte sigue siendo un misterio. Se cree que lo más probable es que muriera por consumir demasiado alcohol, pero no se descartan causas como la cólera, un ataque cardíaco, la sífilis, la meningitis… 

– Rufus Wilmot Griswold, gran enemigo de Poe, se dedicó a desprestigiar vilmente al autor tras su muerte. Este individuo publicó capítulos autobiográficos sobre Poe llenos de mentiras y ofensas, poniéndolo como un ser depravado, borracho y drogadicto (por ejemplo, actualmente se ha demostrado que Poe no era drogadicto). 

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