Monkey Island y LucasArts: de referencias a referente

Articulo via el genial blog Tu Princesa esta en otro castillo

En un lugar de Melee IslandTM de cuyo nombre no quiero acordarme, nuestro wannabepirata se llamaba Guybrush Threepwood. Tenía unos veinte años, y pesaba poco más de 54 kilos. Aguantaba la respiración durante 10 minutos, intentaba vender unas bonitas chaquetas de piel y soñaba con ser pirata. Todo eran peleas de espadas e insultos, grog y pollos de goma con poleas en medio, hasta que cayó enamorado de la gobernadora Marley que, tras ser secuestrada, le condujo hasta el malvado y temible pirata fantasma LeChuck.

Supongo que la mayoría de los que tienen infancia habrán reconocido en apenas dos líneas que se trata de –seguramente- la aventura gráfica más famosa de LucasArts: Monkey Island. Como supongo que este artículo es más bien de interés para fans, me saltaré bastante la parte de presentación e introducción del videojuego.

No diré, pues, que para hablar de los orígenes de esta maravillosa aventura gráfica hay que partir de un señor llamado Ron Gilbert, principal creador de la saga (que por cierto sólo trabajó en las dos primeras entregas), y que hasta la fecha se han hecho 5 entregas oficiales, siendo la última de 2009 (Tales of Monkey Island, ya de Telltale junto a LucasArts). Tampoco recordaré que la primera entrega data de 1990 –The Secret of Monkey Island- puesto que asumo que ya lo sabéis, y mucho menos os mencionaré que LucasArts fue la productora y distribuidora de, entre otras, esta maravillosa aventura gráfica, filial de la productora cinematográfica de George Lucas.

Para empezar a hablar de la relación de temática y universo, hay que explicar, antes que nada, que Monkey Island se creó intencionadamente como una parodia del género de aventuras de piratas. Género que, para principios de los noventa (cuando salió The Secret of Monkey Island), ya estaba más que reinterpretado, sobre todo en el mundo del cine clásico. Como ejemplos de estas películas, que giraban en torno al imaginario pirata y bucanero del siglo XVII y XVIII, podemos nombrar  La isla de las cabezas cortadasEl temible burlón,  El capitán Blood e incluso la adaptación cinematográfica de La Isla del tesoro de Stevenson. Hasta pudiendo llegar a citar la propia parodia cinematográfica que hizo Polanski  sobre el género, igual que Monkey Island, pero dentro del mismo terreno del cine, bajo el título de Piratas.

En cuanto a la inspiración para la creación de Monkey Island, el propio Ron Gilbert, en más de una entrevista ha aclarado que las dos principales fuentes de inspiración a la hora de crear Monkey Island fueron, por una parte, la atracción de Disneyland de Piratas del Caribe y, por otra, la novela fantástica de aventuras de Tim Powers, En mareas misteriosas.

 Así como el libro fue la principal inspiración para la historia y los personajes, y como también para incorporar elementos fantásticos como la brujería o el vudú, Gilbert aclara[1] que la atracción sirvió de inspiración para el ambiente y los escenarios en general. De hecho, hay numerosas referencias y guiños a esto último, como es por ejemplo la famosa escena en el segundo juego de la celda custodiada por un perro, o el hecho de que Guybrush encuentre durante el juego un ticket para el parque de atracciones de Disneyland.

 

Probablemente todo esto nos lleve a la saga de películas tan de moda estos últimos años, bajo el título de Piratas del Caribe, de la que ya han sacado cuatro películas. De hecho, el propio Ron Gilbert, tras ver la segunda entrega (Piratas del Caribe 2: El cofre del hombre muerto) bromeó desde su blog diciendo: “ Ey, ya he visto esto antes.. no… ya he jugado a esto antes… no… ¡En realidad ya he diseñado esto antes! ¡Esta es la película de Monkey Island!”[2]

Y es que aquí entramos en el bucle de que, si bien Piratas del Caribe obviamente reconoce como principal fuente de inspiración la atracción de Disneyland bajo el mismo nombre, no se ha reconocido públicamente inspiración alguna en Monkey Island. Como tanto la película como el videojuego beben de la misma fuente de inspiración -la atracción-es inevitable que haya tantas coincidencias –o no- entre ambos. Es decir, si tenemos en cuenta el orden cronológico, podríamos decir que, si bien la atracción inspiró Monkey Island, éste sirvió a posteriori también de inspiración para la película de Piratas del Caribe.

Aún así, no podemos aislar el imaginario pirata y la inspiración a la hora de crear Monkey Island a la novela de Tim Powers o a la atracción de Disney, puesto que ambas creaciones a su vez es más que obvio que han bebido del imaginario creado por autores anteriores en sus obras literarias, como puedan ser el clásico de El pirata de J. Conrad, Sandokan de Salgari, Robinson Crusoe de Dafoe, la obra teatral de Peter Pande J.M. Barrie, o la más que evidente y famosa obra literaria sobre piratería: La Isla del Tesoro de R.L. Stevenson.

De hecho, en el mismo juego (en la tercera entrega) se hace un guiño en una escena de La isla del tesoro, cuando el capitán Fossey canta “Quince hombres sobre un hombre” antes de abrir la puerta del barco haciendo referencia a cuando en el libro el pirata Billy cantaba “Quince hombres sobre el cofre del muerto y un gran frasco de ron, el diablo y el ron se encargaron del resto, y un gran frasco de ron”. Otra referencia, esta vez a Robinson Crusoe y a la atracción de Disneyland bajo el mismo nombre de Monkey Island II: la similitud que hay entre el árbol familiar (atracción) inspirado en el libro, y el que aparece en el videojuego, donde casualmente además, Guybrush ve a sus padres muertos.

 

Otras inspiraciones e influencias más que reconocidas por los creadores y coautores de la saga de Monkey Island (Tim Schaffer y Dave Crossman) es la famosa mecánica del juego de los duelos de insultos y espadas. Los tres coautores reconocieron la inspiración en las películas de piratas y aventuras protagonizadas por Errol Flynn; películas que los tres habían visto como inspiración, y en las que utilizaban en más de una vez la burla como insulto en lugar de la violencia directa con o sin espadas. De hecho, estos duelos, fueron la parodia más intencionada de la primera saga (que luego los creadores –excepto Gilbert- repitieron en la tercera) haciendo referencia a los antiguos duelos de espadas del viejo Hollywood, tales como los de las películas de Douglas Fairbanks, donde ya empezaba a predominar el insulto durante el combate por encima de la acción en sí.

 

Entonces ¿Qué hace que Monkey Island se diferencie del resto de historias tradicionales de piratas? El factor clave es el apuntado anteriormente: la parodia.

Monkey Island coge todo el imaginario pirata del que hasta entonces se había escrito, representado o filmado, lo convierte en una aventura gráfica, y se ríe de ello. En realidad, al ser un videojuego, permite que nosotros nos riamos de ello.

 Hay ejemplos de esto durante todo el juego y esta intención de burla y parodia está presente durante todas las entregas, pero podemos citar algunos ejemplos, como el hecho de que el vendedor Stan (personaje que aparece en todas las entregas) venda barcos en el puerto como si se tratara de un concesionario actual donde además podemos ver una máquina expendedora de grog (la bebida por aquel entonces por excelencia de los piratas). O que por ejemplo Guybrush llegue cual náufrago a una isla desconocida como es la Isla Blood (tercer juego) y se encuentre con un poblado caníbal (que ya se nos presentaron en la primera entrega cuando Guybrush llega a Monkey Island) cuyos habitantes se cubren la cara con piezas enormes de frutas y que además ahora son vegetarianos que alimentan con frutas a un volcán intolerante a la lactosa. Lo de llegar naufragando a una isla y toparse con un poblado caníbal podría referenciar a Robinson Crusoe perfectamente, pero es  más que evidente la ingeniosa parodia que se hace del tema.

  

Otros gags dignos de mención en Monkey Island que reiteran la intención de parodia podrían ser el momento mítico de la primera saga de “Insert Disk 22” cuando intentamos acceder al interior de un tronco. A continuación nos seguirá pidiendo otros números y finalmente dirá “Bueno, es mejor que me salte esta parte”. Un brillante guiño y parodia a las compañías de videojuegos contemporáneas que al parecer pedían el cambio de disquete continuamente durante la partida, pero que LucasArts acabó retirando por recibir demasiadas llamadas de jugadores que al parecer no habían entendido la broma. O por qué no recordar el mítico momento (parodia total del imaginario pirata y los soñados tesoros enterrados) en el que Guybrush desentierra el que cree que será el increíble tesoro de Isla Melèe, y descubre que es una simple camiseta que pone “encontré el tesoro de la Isla Melèe, y todo lo que tengo es esta estúpida camiseta” (también genial guiño a nuestros contemporáneos regalos de suvenires normalmente catalogados de mal gusto). O el otro gran epic moment de Monkey Island II, cuando Guybrush se encuentra perdido en el bosque de Isla Dinky, se encuentra un teléfono que funciona pegado a un árbol y decide llamar a LucasArts para que le den la solución del juego.

  

 Siguiendo con el tema del grog, la bebida por excelencia pirata durante toda la saga, y la parodia; nada mejor que cuando averiguamos cuáles son sus ingredientes gracias a los tres jefes piratas: queroseno, glicol propílico, endulzantes artificiales, ácido sulfúrico, ron, acetona, tinte rojo nº2, SCUMM, grasa para ejes, ácido para baterías y/o pepperoni. Receta que luego a posteriori utilizaron un grupo de jóvenes en Argentina en forma de broma dentro de un foro argentino, y que los del canal de noticias de C5N la tomaron como real, hablando en tv de “grog XD” (sin darse cuenta de que “XD” era un emoticono de risa) y acusando a la juventud de excederse. Poco tiempo después, cuando salió a la venta Tales of Monkey Island (2009) pudimos ver la respuesta sarcástica de los de LucasArts en una escena ya tan típica como la de la máquina expendedora de grog. Cuando Guybrush va a coger una lata dice “Grog XD: esto debe ser el nuevo grog alto en energía que todos los niños están tomando estos días”.

 

Sin embargo, no hay que dejar de lado en el tema de las influencias y objetos culturales relacionados a la hora de inspirar a los creadores; el funcionamiento de Lucas Arts, ya que era un tanto especial. Y es que cada programador tenía por entonces un proyecto. Y el resto, que era un grupo muy pequeño, cerrado y entre los cuales todos se conocían mucho, le ayudaban.

 De ahí que también podamos hablar de inspiración entre obras contemporáneas,referencias y guiños entre ellas. Los ejemplos principales serían las aventuras gráficas contemporáneas a Monkey Island I y II como son Sam & Max, Loom, Indiana Jones & The Last Crusade o The Day of the Tentacle. Por ilustrar con algunos ejemplos:

-En el poblado caníbal (Monkey Island I) aparece la figura de Max tallada en piedra (del videojuego Sam & Max que todavía estaba en fase de creación para cuando salieron las dos primeras entregas de Monkey Island), y en Monkey Island II, en la tienda de disfraces, podemos ver a la derecha en primer plano también a Sam. Vuelve a aparecer más veces en la tercera entrega, pero quizás la más obvia y fácil de ver es cuando jugamos con las luces del teatro de Puerto Pollo.

  

-La mítica frase de Guybrush que va repitiendo frecuentemente “Vendo estas bonitas chaquetas de piel”, extraída del propio personaje de Indiana Jones (Indiana Jones & The Last Crusade). Otra referencia en la primera saga: al abrir la caja que brilla en el barco fantasma, al recoger la raíz, comienza a sonar el tema original de Indiana Jones. En The Curse of Monkey Island, cuando Guybrush se encuentra atrapado en la cripta y mira el cuervo en la cabaña de Mort, dice “esto es de lo que están hechos los sueños realmente aburridos”. En Indiana Jones and The Fate of Atlantis, cuando Indy está mirando una estatua de mirlo, dice: ” esto es de lo que están hechos los sueños “. Indy está, de hecho, citando una famosa frase de la película El Halcón Maltés, en la que Humphrey Bogart dice exactamente lo mismo ante una preciosa estatua negra de halcón.

 

-El nombre del Bar SCUMM, obviamente, no es coincidencia: proviene de las iniciales de “Script Creation Utility for Maniac Mansion”, el motor creado por Ron Gilbert y Aric Wilmunder utilizado para las aventuras gráficas de LucasArts.

-En la parte final de The Curse of Monkey Island, Lechuk le pregunta a Guybrush si conoce el nombre de Bobbin Threadbare, haciendo así referencia al personaje principal de Loom, otra aventura gráfica de LucasArts. En Monkey Island I, un pirata en el bar Scumm tiene una chapa que dice “Pregúntame por Loom”. De hecho, en la misma entrega, al final de los créditos pone: “Cobb y Seagull aparecen por cortesía de Loom”.

   

-Muy similar a lo último, en The Curse of Monkey Island, Guybrush se encuentra un esqueleto que se parece a Manny Calavera de Grim Fandango, otra aventura gráfica de LucasArts. Junto a él, hay una chapa que dice “Pregúntame por Grim Fandango”

 

-Las referencias al Day of the Tentacle (1993) aparecen sólo en la tercera entrega, ya que es posterior a la primera y segunda entrega de Monkey Island. Wally nada más empezar, cita la más famosa frase del tentáculo púrpura del DOTT cuando acaba de beber agua contaminada: “Siento como si, ¡siento como SI PUDIERA DOMINAR EL MUNDO!”

 

Y esto sin olvidar la principal influencia del equipo de Lucas Arts: George Lucas, que fue además quien eligió el personal (además de revisar los proyectos) que posteriormente crearía estas aventuras gráficas que ya han pasado a la historia como grandes dentro del mundo de los videojuegos y forman parte ya de los clásicos. De ahí a que en todas o casi todas las aventuras gráficas de Lucas Arts aparezca más de una referencia, guiño o incluso parodia a Star Wars.

Quizá la escena más obvia es cuando, al final de la segunda saga, LeChuck le confiesa a Guybrush: “Yo… ¡soy tu hermano!” (claro homenaje a la escena en la que Darth Vader le revela la verdad a Luke en El Imperio Contraataca). Pero no es ni mucho menos la única: el propio George Lucas hace su “cameo” en la primera saga, escondiéndose debajo de un disfraz de troll que impide a Guybrush pasar el puente. Además repite constantemente, en la versión original, la frase “None shall pass” (nadie pasará), que hace referencia claramente a la película Los caballeros de la mesa cuadrada de los Monty Python.

 

En la segunda saga, la Hechicera Vudú hace clara referencia a Star Wars, Una Nueva Esperanza, cuando utiliza la famosa frase de Obi-Wan “Acabo de sentir una alteración en la Fuerza…”.

En la tercera entrega, el misterioso barquero (que además guarda un seguramente no coincidente parecido con el protagonista de Loom), una  vez Guybrush le ha dejado claro que no tiene miedo a ir a la isla Skull, le contesta : “Lo tendrás. LO TENDRÁS”. Es lo mismo que le contesta Yoda a Luke en El Imperio Contraataca.

 

 Vemos, por tanto, que todo está interrelacionado. Y de hecho la lista de guiños, parodias y referencias a otros elementos culturales durante toda la saga la podríamos alargar mucho más: Monthy Python, Superman, Titanic, Scooby Doo, Terminator, James Bond, Casablanca, West Side Story, El mago de Oz, Los Simpsons, Star Trek… Todo en gran parte debido a la curiosa forma de trabajar en Lucas Arts, tal y como introducíamos antes: no tenían un guión cerrado a la hora de desarrollar cualquiera de sus aventuras gráficas; el guión era, principalmente, fruto de la improvisación.

A pesar de contar con una historia tan aleatoria, The Secret of Monkey Island como resultado, tiene una estructura narrativa clara y bien marcada. De esta forma, vemos en la figura y en los actos de Guybrush Threepwood un reflejo claro de lo que Campbell detalla en su estructura del ciclo del héroe[3]. Héroe que precisamente Campbell describe como “un personaje de cualidades extraordinarias”. Y aquí más que más para recalcar el aspecto más que paródico de Guybrush, como joven sin ninguna cualidad remarcable más que sus ansias por convertirse en un temido pirata.

Y todo esto sin olvidar la transcendencia que ha tenido y sigue teniendo la saga en objetos culturales posteriores, y obviamente no sólo dentro de LucasArts. Por concluir con unos pocos ejemplos a modo de curiosidad:

-En The Day of the Tentacle (1993) hay numerosas referencias a Monkey Island, entre las que se encuentran la mítica frase de “Mira detrás de ti, un mono de tres cabezas” que le dicen Bernard, Hoagie y Laverne a los tentáculos al final del juego y que también utiliza Hoagie para distraer a Washington, Hancock y Jefferson; el póster del pollo de goma de detrás de la momia o que Bernard responda a Edna “Mi nombre es Threepwood”.

 

-En Indiana Jones y la Máquina Infernal (otra aventura gráfica de LucasArts, 1999), si utilizamos el código “makemeapirate” nuestro personaje (Indi) se transforma en Guybrush. En una escena de The Fate of Atlantis (1992, LucasArts, y también desarrollado por Gilbert), puede morir ahogado debido a que no puede “aguantar la respiración tanto Guybrush Threepwood”.

 

– En el videojuego Star Wars Force Unleashed II sale claramente una estatua de Guybrush Threepwood (no deja de ser un producto de LucasArts, y por tanto no debería extrañarnos). Además tenemos la opción de “desbloquear” a Guybrush Threepkiller.

 

-En el videojuego de Dark Seed (1992, aventura gráfica de terror) el nombre de G. Threepwood aparece grabado en una lápida del cementerio.

-En Kenka Bancho: Badass Rumble (2008, videojuego de lucha para PSP), las peleas empiezan insultando al contrincante de una manera muy parecida a Monkey Island. Uno de los insultos que podemos usar es: “¡Mira, un mono de tres cabezas!”.

– En The Longest Journey (1999, videojuego de origen noruego) April Ryan tiene un mono pequeño juguete al que llama “Oficial Guybrush.”

– En la saga de videojuegos de Quest for Glory encontramos en casi todas las entregas algún guiño a Monkey Island. Por citar alguno, en la quinta parte, si el héroe se ahoga, aparece el siguiente mensaje: “Esta es la lección que has aprendido – No eres Guybrush Threepwood. Cuando estés rodeado de agua—Ve a la costa antes de ahogarte”.

 

-Steve Purcell hizo un cómic de Sam & Max, donde LeChuck y su tripulación de Monkey Island I aparecían en él.

 

-Y acabando con los cómics, en Scott Pilgrin tampoco se olvidan de Monkey Island:

 

¿Conclusión de todo este tocho?

Nunca paguéis más de veinte pavos por un videojuego

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[1] Ron Gilbert explica esto en su blog personal, concretamente en esta entrada del 20 de septiembre de 2004 http://grumpygamer.com/6476640
[2] Ron Gilbert explica esto en su blog personal, concretamente en esta entrada del 24 de junio de 2006 http://grumpygamer.com/8123463
[3] CAMPBELL, J. El héroe de las mil caras. Psicoanálisis del mito. Mèxic: Fondo de Cultura Económica, 1992.
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Fuentes:
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Agradecimientos a Toni T. Morro (@tonitmorro)
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Una respuesta a Monkey Island y LucasArts: de referencias a referente

  1. mapefotoymas dijo:

    Todo un clásico, cuantos ratos divertidos…😄.

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