Todo lo que siempre quisiste saber de Infelices para siempre

Sé que dije que no volvería a lanzarme otra propuesta, pero he de hacer algo para aumentar la fama de esta serie, injustamente olvidada. Y es que l crítica de julio es para…  Infelices para siempre (Unhappily ever after).

 Si por algo destaca “Infelices para siempre” es por su humor, un humor políticamente incorrecto, en el que las bromas pesadas a los famosos están a la orden del día (Richard Gere es gay, Madonna y Hillary Clinton no son mujeres, Meryl Streep y Holly Hunter son feministas planas (tarifas planas queremos); Drew Barrymore y Pamela Anderson son muñequitas…).

Y es que si por algo se caracterizan las series americanas es por reflejar la familia de clase media-baja que tiene bastantes más problemas que una de pijolandia (ehem, Médico de familia, donde el mayor problema del protagonista es elegir el jersey que se colgará de los hombros).

Hace algún tiempo la2 ya echó las dos primeras temporadas, y ahora tras reponerlas comienza la tercera -inédita en nuestro país-. De los mismos creadores de “Matrimonio con hijos”, los guionistas respetan a unas figuras y a otras no, ej: unos muñecos que imitan a Beavis and Butt-head critican el grupo musical de Tiffany, pues los protas dicen: “Si me lo hubieran dicho los Simpson todavía, pero esos…” “Voy a matar a esos muñecos gilipollas”.

La serie tiene lugar en Van Nuys y su trama gira en torno (qué fisno que estoy hoy) a Jack Malloy -el clásico perdedor- y su esposa Jennifer -la clásica esposa chupasangre-, que se acaban de separar después de 16 años de matrimonio. Tuvieron tres hijos (el primero fue un accidente, los otros… también):

– Ryan= un adolescente no muy brillante, idiota vamos, a quien no le benefició mucho que su madre fumara hierba durante el embarazo.

– Tiffany= una guapa chavalita, que provoca los silbidos del público (desde la tercera temporada se graba con público en directo) y excita a más de uno (yo prefiero a su rival, la rubita alta).

– Ross= un niño que sorprende en ocasiones por su madurez, poco frecuente en el resto de la familia.

Al comenzar la serie Ryan tenía 16 años, Tiffany 15 y Ryan 8, teniendo en cuenta que ahora estamos en la tercera temporada tienen… esto, déjame pensar, pues tienen, ¡calcúlalo tú tío!. La madre de Jennifer, Maureen Slatery -una ex-alcohólica, drogadicta, ninfómana y de tó vamos- también vive con ellos al principio, luego se limita a apariciones esporádicas (pá que me entendáis es como el abuelo de Blossom pero mucho más jevi). Jack, un vendedor de coches usados trabaja para el padre de Jennifer y vive en un mugriento apartamento con Sr.Floppy, un peluche parlante que le regaló Ross, al que sólo él puede ver hablar que refleja su alter ego (en un episodio Floppy se acostó con Jennifer y ella pensó que era Jack ¿?). A los pocos capítulos, se traslada a vivir al sótano con su mujer y los niños, para ejercer su papel de padre (sobre todo de Tiffany) y de esposo (ocupaciones un poco desantendidas).

Como supongo que no váis a leer todo el rollo que he preparado con mi gran documentación (malditos vagos, no os costaba nada) ya os doy la puntuación de mi crítica, y os recomiendo no os perdáis un capítulo de esta joya (no de mi anillo de diamantes, de la serie hablo).

Mi calificación para “Infelices para siempre” es:  BRILLANTE

 Si sigues leyendo es que eres un tío con un par, o una tía con… un par también, vamos que tú eres de los güenos y te interesa profundizar en todo esto llamado filosofía, digo tv.

Voy a hablaros un poco de cada personaje, para que conozcáis mejor el complejo mundo de la familia Malloy:

Jack: Jack gana 40.000 dólares al año, pero sólo le quedan 5 al día después de sus gastos. El músculo más desarrollado de su cuerpo es el del dedo pulgar, dada su afición a la cerveza, que también utiliza como champú. Durante la primera temporada vive en un apartamento de una urbanización cutre, pero pasa la mayor parte del tiempo en la casa de Jennie, para ver a los chicos y hacerle algún que otro favor a su esposa. Tiene casi 40 años, echa de menos a su padre a menudo (no sabemos si está vivo) y no tiene idea de dónde está su madre. Durante la guerra de Vietnam, Jack sirvió en la Aviación y defiende muchas veces que fue un gran jugador de fútbol americano en el instituto. Se perdió el nacimiento de uno de los chicos porque un partido de los Clippers llegó a la prórroga (el carácter de los Clippers está acorde con la familia). Lleva seis años jugando al baloncesto los sábados a las 10 de la mañana, manteniendo el trono de “rey del baloncesto” ante Ryan -ved sus trucos en la cabecera de la serie-. Al parecer es Leo, pero como yo no entiendo ni creo en el horóscopo no voy a hacer ninguna broma sobre eso. El actor, muy bueno por cierto, se llama Geoff Pierson.

Sr. Floppy: El Sr. Floppy es un conejito de peluche que habla con Jack, y según creo yo (hay multitud de teorías) es su alter ego. Muy jovial y cashondo, Floppy suele contar historias de cuando vivía en la juguetería. Él charlaba frecuentemente con GI Joe y los X-men (de hecho dice que Wolverine es un tipo muy simpático). Creció en la sección de “50% de descuento”, teniendo envidia de los muñecos caros como los snobs de “Sensación de vivir”. Mientras Dylan estaba en su envase se creía el rey, pero un día Floppy le dio una patada en su pijo culo (extraña combinación de vocablos) y tuvo camino libre para su aventura con la muñeca Kelly. Estuvo enrollado con Barbie hasta que GI Joe se la robó, para aliviar penas se lo hizo con la muñeca Skipper. La vida del Sr. Floppy ha sido realmente ajetreada. Tras su pequeña espalda ha dejado seis matrimonios -cinco con muñecas y uno, con el alcohol inundando sus venas, con el zapato del Monopoly. Le dice a Jack con frecuencia que podía haber sido muy feliz con el zapato. Su acto más vandálico fue arrancar la cabeza a un oso de peluche para evitar que lo enviaran a la India. Durante la segunda temporada Floppy está obsesionado con Drew Barrymore, y hace referencia a su amor (no precisamente puritano) por ella en casi todos los capítulos (genial cuando le dice que se afeite los sobacos, que a él no le gustan peludas). Su sueño es comprar una ciudad y reinar en ella con su reina Drew. De la boca de Floppy salen algunas de las frases más fuertes de la serie, que pondrían los pelos de punta en Washington (en la Casa Blanca vamos, no sé si en todas las casas). Como muestra dos botones: “Será un día triste cuando en América no puedas odiar a nadie” “Es el matar lo que hace a América grande, matamos a los indios, matamos a los ingleses, matamos a los franceses, matamos a los alemanes (a propósito, no los suficientes)”. El muñeco lo mueve un tipo que se esconde detrás del sofá y otro le pone la voz. Os diría sus nombres, pero… ¿qué ganaríais con eso?.

Jennifer: Jennifer consiguió en el divorcio quedarse con la casa y la custodia de los niños. Tiene tres perros: Annie, Emily y Jasper. Tiene un hermano que lleva unos 32 años en un internado, a quien nunca escribe. Le fastidió mucho no ir al baile de fin de curso, y su sueño frustrado es el de ser diseñadora de éxito. Su plato preferido son las patatas, Jennie fue a la universidad dos años y tuvo que forzar a Jack para que saliera con ella. Cuando se quedó embarazada fue a verle y rezó porque el test de paternidad le hiciera apechugar con las consecuencias de su encuentro. Stephanie Hodge es la actriz, que desaparece en la cuarta temporada -creo- cuando lo hace su personaje.

Tiffany: Es la hija de Jack y Jennie. Ella es muy inteligente, una chica de Sobresaliente -no sólo en sus estudios, ehem-, sabe que es un regalo de Dios para los hombres e intenta explotar el hecho de su belleza para en un futuro próximo casarse y divorciarse de un millionario, ya lo dice su lema: “Sólo cambiaré mi pureza por seguridad económica”. En su tiempo libre, disfruta el poder que posee sobre los chicos en el instituto, y los utiliza en su provecho. Es definitivamente la niñita de papá (a su madre le tiene poco aprecio; para ser más claros tiene por ella el mismo cariño que el resto de la familia tiene por Ryan). Jack le da todo lo que quiere, por miedo a que ella cumpla la frase que pronuncia acompañada de sus famosos morritos: “No te querré más”. Tiffany está obsesionada con su peso, pesarse siempre le hace feliz. Como consecuencia de sus “abundantes comidas” -un anacardo o un guisante generalmente- sólo ha ganado medio kilo por año desde que tenía doce, con lo que planea pesar 45 cuando tenga 30. Está en el equipo de debate del instituto y una vez ganó el primer premio en las finales del estado al resolver el problema del hambre en el mundo. De pequeña, cuando aprendió a utilizar el orinal, tuvo que soportar que sus padres invitaran a todos sus parientes para verla ir al baño. Cada vez que aparece en la pantalla, escucha montones de aplausos y silbidos, que no parecen ruborizarle, pues hay veces que hasta saluda al público. Toda una estrella, la actriz que la interpreta (Nikki Cox), y numerosos clubs de fans, mira mira: http://greatlooks.net/NikkiCoxFanClub

Ryan: Este muchaco pelirrojo, pecoso y atolondrado es el primogénito de los Malloy. Bastante idiota, no tiene mucho éxito con las mujeres (siendo generosos). Su beso con Cindy en el comedor ha sido lo más lejos que ha llegado nunca. Tiene poco respeto por el resto de la familia y Jack siempre le dice que elimine sus emociones. Él podía haber perdido su virginidad y mucho más que eso con una sado- masoquista. Es el clásico chico adolescente retrasado mental que representa perfectamente al joven americano, con bastantes hechos que lo demuestran: aprendió a usar el orinal a los 8 años, quiere ser un jugador profesional de béisbol pero batea 1 de 10 -esto no lo entiendo mucho, pero parece coherente- y tuvo que repetir preescolar. Se inventó su propio superhéroe (El chico relámpago) dándose de cabeza contra la puerta para ver si podía atravesarla, fue el novio de las lesbianas para que sus padres no sospecharan, a cambio ellas le dejaban mirar. Ha jugado al baloncesto con Jack desde que era un niño, la única razón para vivir de Jack es demostrar que puede batirle cuando quiera. Ryan es Virgo, de signo vamos. Tiene muchos problemas mentales, cuando tenía dos años atropelló a un gato con su triciclo. Eso le ha perseguido toda su vida, cuando estaba aprendiendo a conducir atropelló a otro gato y agravó su trauma. El actor que se llama Kevin Conolly, tiene 24 años y al parecer ahora lleva el pelo rubio platino.

Ross: Es el niño pequeño. Apenas aparece en la primera temporada, pero en la segunda comienza a cobrar protagonismo y a adoptar el rol de la voz de la responsabilidad y normalidad en la casa de los Malloy. Su cumpleaños es el 13 de diciembre, y le encanta bañarse… con los perros. No sabe lo que es una iglesia… literalmente, nadie en la familia quiere explicárselo. El actor, por si lo ves por la calle y quieres saludarle, se llama Justin Berfield.

Maureen: Es la madre de Jennie. Adora las píldoras, pidiendo recetas médicas sólo para disfrutar con las pastillitas. En el pasado era bastante promiscua, tal vez que fuera siempre drogada tenía algo que ver con ello. Está todavía casada con su marido, que es el jefe de Jack en la tienda de coches usados. Vino de visita y nunca se fue. Maureen odia a Jack, que también la odia a ella. Lo odia porque nunca la ha llamado mamá. Ella fue quien envenenó a Snuffles -el gato de Jennifer cuando era niña- en un intento de matar a su marido y atropelló a Botones -su peluche- porque no podía ver la trasera de su Chrysler. Casi mata también al hermano de Jennifer. Está claro que ella es la razón por la que Jennifer sea tan dominante con Jack: ella proclama que su marido fue el primer hombre en comprar una caja de tampones. Maureen a menudo critica a Jennie, con comentarios sobre su enorme cabeza al nacer y por venir a este mundo de pie. Ella intentó abandonar a Jennie cuando era pequeña, pero tanto los coyotes, como los gitanos y los volcanes la rechazaron. Joyce Van Patten es quien sobreinterpreta a este personaje.

Datos de la familia: Los Malloy tienen un Ford Taurus (es como un Mondeo, pero un poco más grande, por si te interesa). La matrícula del trasto es: 2MFE?67. Su dirección es 3022 Oak Avenue, Van Nuys, CA (tú no escribas, que es una dirección “fistisia”). Jack y Jennifer se casaron en febrero, y Ryan nació en mayo. La cerveza hizo a Ryan y Tiffany, y el vodka hizo a Ross. (“Ryan fue un fallo” es una frase que repiten mucho sin pudor). Les gusta ver el cable de la WB (ehem, un poco de publicidad de la casa), dicen que es la única televisión por cable que la familia entera puede disfrutar.

Priddy High: Tiffany y Ryan estudian en Priddy High (o instituto Priddy, pero a mí me sale de los testigos decirlo de la otra forma) fundado en 1846. El director es Eugene Dunst, y los profesores que han salido son: la señorita Taylor y el señor Dunn. Han pasado muchos años desde que se fundó el instituto, y los tiempos han cambiado muchas cosas, entre ellas la canción del instituto. La vieja canción del equipo de fútbol americano del Priddy High (te la voy a poner en versión original, que si no pierde muuuuuuuucho): “Scalp ‘Em, Burn ‘Em, Spear ‘Em in the Eye! We’ere all liquored up, we’re Priddy High! Gooooo, Indians!”. Venga, inadaptado, te la traduzco, pero podías aprovechar los cursos de inglés Azote’s llinguas, ahí va: “Escálpalos, Quémalos, clávales la lanza en el ojo, somos Priddy High, ¡Arriba Indios!”. La nueva versión, políticamente correcta es “Love ‘Em, Hug ‘Em, Give ‘Em Apple Pie! No matter what color they are, look ‘em in the eye and say, We’re all the same, it’s what under the skin what counts. We’re all humans, even the animals. We hope haven’t offended any one. Save the dolphins, save the whales. Save your bottles and cans for recycling. Goooooo Native Americans!” o como dirían en Albacete: “Ámalos, abrázalos, dales tarta de manzana. No importa de que color sean, míralos a los ojos y diles: Todos somos iguales, es lo que está debajo de la piel lo que importa. Todos somos humanos, incluso los animales. Esperamos no haber ofendido a nadie. Salvad a los delfines, salvad a las ballenas. Guardad vuestras botellas y latas para reciclarlos. ¡Arriba nativos americanos!”. Son detalles como ese los que hacen que adore esta serie, dice las cosas sin ningún pudor -es de lejos mucho más corrosiva que Seinfeld o Los Simpson, pero sin perder ese humor inteligente-.

Tiffany come en el instituto con sus amigos Amber Moss y Barry Walenstein. El padre de Amber es un cartero. Amber una vez se acostó con su profesor de matemáticas para conseguir un Notable. Barry es terriblemente gay, “una maricona” que dirían los sevillanos -yo no lo digo porque soy p.c-. Mucha de la ropa que lleva Tiffany se la hace Barry en Economía Doméstica. Los padres de Barry no saben que es gay. Él le da consejos sobre cosméticos a su madre y ve el fútbol y el Playboy con su padre.

En el instituto hay otros muchos estudiantes cuyos nombres sería irrelevante citar, pues son carnaza de un capítulo. En la tercera temporada destaca Sable O’Brian que llega al instituto y se convierte en una rival para Tiffany en la lucha por ser la más popular.

La locura de Jack: No está muy claro si el Sr. Floppy habla realmente o es sólo producto de la cabeza de Jack. La cosa sesuarrrrrrrr, digo el asunto, se clarifica un poco en un episodio que Floppy es sólo una ilusión cuando Jack llena la boca de Floppy de calcetines. El Sr.Floppy lo mira y dice sin abrir la boca “No puedes callarme. Estoy en tu mente”. De todas formas, hay veces en que vemos a Floppy hablando cuando Jack está durmiendo. En otro episodio Jack y el Sr. Floppy graban un mensaje de bienvenida para el contestador, pero la voz de Floppy no se graba. Él aclara: “Oh, sí, olvidé que no existo”. Por último, cuando a Jack se le ocurre grabar a Floppy hablando, se lleva una desilusión al comprobar que al verlo el Sr. Floppy permanece en su “postura de descanso”. La paranoia alcanza grados máximos en uno de los primeros capítulos, cuando Sr.Floppy está molesto porque piensa que Jack está hablando con otros objetos inanimados, especialmente la tostadora y el teléfono. Jack lo niega, diciendo que se supone que uno debe hablar por teléfono. Después, en casa de Jennifer, él hace las tostadas y comenta lo bonita que es la tostadora, que hace buenas tostadas y que no le replica. Jack se ofrece a ayudarla en lo quiera a condición de que pueda usar siempre la tostadora. Jack y el Sr.Floppy tienen una extraña relación; a menudo se comportan como si fueran una pareja, con constantes alusiones de Floppy a como está desantendido y a las cosas que han vivido juntos. En la última temporada, Floppy ya se describe a sí mismo como el alter ego de Jack. El conejito no le dice a Jack lo que quiere oír, sino lo que necesita oír. Él existe para darle a Jack lo que éste no pudo conseguir durante el matrimonio, pero a menudo se comporta como Jennie. Vamos, que el Jack está un poco chiflao, lo del conejito no es lo peor, si ya lo comentó en la segunda temporada, cuando tenía 16 años mató a un emú en el zoo porque le estaba mirando mal, y un panda porque no bailaba en el pantano. En Disneyland atacó a Goofy. Está en libertad condicional por atacar a una girl scout que le dio pastillas de menta en vez de pastillitas de nata ¿?

¿Una copia de Matrimonio con Hijos?:

Una de las cosas que se le han criticado a la serie es que parece una copia de Matrimonio con hijos pero con conejito. Yo mismo la primera vez que la vi pensé ¡menudo plagio!, tras calmarme comiendo unos cuantos ñus me enteré de que Unhappily ever after fue creada por la misma gente que hizo para la Fox Married with Children. Las similitudes van más allá de la casualidad (sin llegar a ser un plagio tan brutal como el de 7 vidas a Friends): Jack -vendedor de coches usados- y Al -zapatero- tienen un trabajo mal pagado y odian a sus suegras -eso es normal hasta en la vida real-. Ambos tienen una relación amor-odio con sus esposas, con la diferencia de que Jack ha sido echado de casa por su esposa. Jennifer y Peggy torturan continuamente a sus maridos, son superficiales y gastan el dinero de sus esposos antes de que entren por la puerta. Tanto Jack Malloy como Al Bundy tienen hijos no deseados. Tiffany tiene más clase que Kelly Bundy -está conservando su tesoro para un viejo rico- y también resulta ser la lista. Lo mismo ocurre con los chicos, donde Ryan es el estúpido y Bud el inteligente. Vamos, que sí es una copia, pero no pretende disimularlo, y además tiene chistes propios (ehem, ¿quién podría imaginar la la la la?), y un nivel similar al del original, y si no ¿qué más da? a ese conejito se lo perdonamos todo, especialmente cuando empieza a agitar las orejas para Drew (todo el mundo sabe que es mía, copia de Doña Rogelia).

Ahí los puedes ver en la foto de promoción de la primera temporada, con un look pelín más cutre.

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Una respuesta a Todo lo que siempre quisiste saber de Infelices para siempre

  1. iosu dijo:

    esta clase de series se echan de menos, aunque para mi gusto es mejor infelices para siempre que matrimonio con hijos, las dos se atrevieron a ser incorrectas en distintos temas, recuerdo un capitulo donde dicen que por una infeccion o algo parecido la mujer de jack es la unica que puede ir a mexico. dos chavalas que vieron el capitulo conmigo se quejaron de los prejuicios yanques, la incorrecion fue echa a drede no por casualidad, hay que ser muy corto para no darse cuenta. otra serie con cierto parecido aunque mas surrealista que gamberra era buscate la vida, cuyos capitulos son mas faciles de encontar que esta.

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